Crítica Blindado ★★★ (2025) Suspense con intención moralizante

Crítica Blindado película dirigida por David Yarovesky con Bill Skarsgård, Anthony Hopkins, Ashley Cartwright

Entretenida pero convencional explotación de la claustrofobia.

Dos aciertos y un grave error hacen que esta película no llegue a ser lo buena que podría haber sido, aunque en todo caso consiga mantener al espectador dentro del juego de su trama, por muy absurda que esta pueda parecernos y mucha suspensión de la credulidad nos exija.

El primero, fundamental, es su apreciable medida no solo de su metraje, que consigue no poner a prueba la paciencia del espectador ante una fábula más propia del cortometraje o del mediometraje que del formato de largometraje. Dura lo justo, aunque yo le recortaría muy tranquilamente el final previsible de propina sentimentaloide innecesaria que afea el tonillo relativamente cínico que había venido exponiendo hasta ese momento.

El segundo, su elección de reparto. Esta acaba por ser una película de actores casi sin querer y trabajando en contra de su propia naturaleza, aunque Skarsgard y Hopkins estén sometidos a una limitante y demasiado básica fórmula de género en la que la intriga se adorna ligeramente con los abalorios de un debate moral un tanto simplón, y que falla en su tibio intento de denuncia al no dejar más espacio al espectador para mantenerse activo a base de aplicar con mano dura todos los arquetipos y tópicos del género.

O, dicho de otro modo, donde los planos de las calles en las primeras secuencias permitían aventurar un ejercicio más documental y cercano a la realidad en conflicto habitado por personas más que por personajes y arquetipos, Blindado elige finalmente ser solo otra película del subgénero claustrofobia intrigante para jugar con las posibilidades de la filmación en espacio cerrado, en lugar de hacer un ejercicio más maduro y sólido sobre las premisas argumentales que tiene a su disposición en el comienzo de su viaje.

Crítica Blindado ★★★ (2025) Suspense con intención moralizante

Lo mejor el duelo Skarsgard-Hhopkins

Y no obstante todo eso, Skarsgard y Hopkins en un duelo con pocas posibilidades de escapar a los tópicos, consiguen mantenernos atentos a lo que sucede y le imprimen la solidez que necesitan sus personajes para no quedarse en menos recortables.

Puedo imaginarme a los dos disfrutando precisamente de la naturaleza de arquetipos y el laberinto de tópicos que los rodean desde la posición ventajosa que les proporciona su talento para poder jugar de manera entusiasta e inteligente con el poco espacio que les deja el guion. En ese sentido, los dos actores trabajan desde la limitación, Skarsgard de espacio y movimiento, Hopkins de presencia física y obligado a imponerse en la construcción de su personaje solo a través de la voz, cosa que hace con mucho sentido del humor.

Son ellos los que hacen este viaje cinematográfico más divertido mientras el director juega a imaginar qué tipo de planos puede ir metiendo para armar una historia que en su fórmula visual tampoco puede presumir mucho de originalidad habida cuenta de precedentes ilustres como La cabina (1972), de Antonio Mercero, y Buried (2010) de Rodrigo Cortés, por citar solo dos de un amplio abanico de fábulas de intriga claustrofóbica en el cine.

Crítica Blindado

Desangrándose en lugar de crecer

En el caso de Blindado, al final el pulso con el espacio cerrado queda falseado de manera astuta poniendo el automóvil en marcha en el momento en que la fábula podría estancarse en ritmo e intriga, abriéndola a otras posibilidades, pero curiosamente es precisamente ante esa ventana abierta que la película desaprovecha camino de su tercer acto y desenlace, cuando la bestia de los tópicos se libera totalmente y engulle las pinceladas de interés que habíamos advertido previamente, ahogándolas en una sucesión de resoluciones que producen la sensación de un relato cansado que está deseando salir del callejón sin salida en el que se ha metido por el camino más fácil, más complaciente para el espectador y por todo ello menos interesante.

La película se desangra así en una resolución que desperdicia la posibilidad de haber elaborado un relato realmente perturbador. ¿Cuándo se materializa esa caída? Pues justo cuando le falta valor para culminar una situación tremendista y brutal que plantea en relación a un personaje secundario y que habría sido el catalizador perfecto para llevarnos a una angustiosa y más siniestra y estimulante fase final del relato en lugar de al anodino y decepcionante desenlace que nos está preparando.

Se desangra así en lugar de crecer por falta de audacia.

                                                     Miguel Juan Payán

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Crítica Blindado

Miguel Juan Payán
Profesor de Historia del cine, Géneros cinematográficos y Literatura dramática

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