Crítica de Afterburn película dirigida por J.J. Perry con Dave Bautista, Olga Kurylenko, Kristofer Hivju, Samuel L. Jackson
Sosa y algo aburrida cinta de acción con Dave Bautista y Olga Kurylenko.
De qué va Afterburn
Tras una llamarada solar que ha acabado con la mayor parte de la tecnología moderna, el mundo se ha sumido en el caos. Los señores de la guerra se reparten los restos de una Europa devastada. Un antiguo cazador de tesoros acepta un trabajo que podría cambiar su vida por completo: viajar de Reino Unido a Francia para recuperar la legendaria Mona Lisa, algo que se convertirá en una misión casi imposible —pese a los aliados que encuentra en el camino—.
Una película de aventuras… sin aventuras
Afterburn es una película que trata de mezclar muchas cosas y no le sale bien en casi ningún caso. Toma elementos de Mad Max, de Doomsday o de otras producciones de serie B protagonizadas por el propio Bautista —recuerda también a Tierras Perdidas— y las combina para ofrecer un supuesto espectáculo de aventuras y acción que no cumple en ninguno de los casos, dejándonos con la sensación de producto soso y aburrido por momentos, que no cumple con lo que una película así puede ofrecernos si se hace con gracia y buen ritmo. Al menos, con acción desenfrenada o con un humor disparatado, la película sería bastante mejor…
J. J. Perry, coordinador de especialistas y director de películas simpáticas como Turno de día o El juego del asesino, podría haber aprovechado su experiencia a la hora de trabajar en escenas de acción para ofrecernos ese tipo de producto, sin necesidad de un gran presupuesto. Pero, o no lo consigue, o el guion de Nimród Antal y Matt Johnson no se lo permite. No es solo que el desarrollo de personajes sea mínimo, o que esté llena de clichés —el personaje de Samuel L. Jackson, sin ir más lejos—, sino que también desaprovecha las ideas interesantes que propone —el pueblo lleno de caníbales, por ejemplo—.

El arranque de Afterburn, por ejemplo, promete algo completamente distinto. Un producto aseado, que aproveche el carisma de Dave Bautista y su experiencia en el género, con humor y unas escenas de acción desacomplejadas y con buenas coreografías. Pero es solo un espejismo. A partir de ahí, Bautista hace lo que puede, junto a Olga Kurylenko —que parece casi un adorno por momentos—, y el único que parece pasárselo en grande, interpretándose a sí mismo por así decirlo, es Samuel L. Jackson. Del villano de Kristofer Hivju y sus decisiones ridículas, no vamos a decir mucho. Y de cómo desaprovechan a Daniel Bernhardt, mejor ni hablar…

Acción contundente pero escasa
Esa primera escena, como decíamos, ofrece mucho potencial. Tiene ritmo, acción brutal y humor. Pero se diluye con el paso de los minutos. Para una película de acción y aventuras, pocas veces había visto tantas escenas de personajes hablando mientras miran un mapa. O mientras van en un coche. Las escenas de acción, llenas de violencia y sangre, son pocas y muy breves y, además, nos prometen cosas que luego nunca suceden, mientras los personajes toman cada vez decisiones peores. El propio desenlace —que se supone un gran momento lleno de acción— se solventa en un instante…
No comete el error de abusar del CGI como sí lo hacía Tierras Perdidas, pero sí que tenía potencial para ser algo más. Sin pretensiones, sin tonterías. Acción directa y aventuras en un mundo posapocalíptico de saldo. No le pedíamos más. Y esos «brotes verdes» están ahí —en ese arranque, en la escena de la iglesia, en los tanques—, pero son pocos e insuficientes. Acaba siendo aburrida y se hace algo larga. Hemos visto películas peores, pero también mucho mejores…
Jesús Usero
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Crítica de Afterburn



