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Crítica de Culpa nuestra, película dirigida por Domingo González, con Nicole Wallace, Gabriel Guevara, Gabriela Andrada y Marta Hazas
¿De qué va Culpa nuestra?
En el final de la trilogía Culpables, Noah y Nick llevan mucho tiempo separados tras su ruptura. Cada uno ha seguido su propio camino: ella, comenzando su vida laboral; y él, preparándose para heredar la empresa de su familia. Sin embargo, la inminente boda de Jenna y Lion hará que, por fin, ocurra el inevitable reencuentro entre ambos.
Crítica de Culpa nuestra: un final de trilogía que se queda por debajo de sus antecesoras
Estar ante el cierre de una saga —y además de una tan querida por sus fans como la trilogía Culpables— implica que hacer un final digno y que valga la pena es una gran responsabilidad. Por el deseo de ofrecer un desenlace a la altura de las expectativas, a veces se tiende a pensar que cuanto más grande, mejor, lo cual acaba siendo un arma de doble filo.

Y esto es lo que ha pasado con Culpa nuestra, la última película de la trilogía Culpables, dirigida por Domingo González y con un guion firmado por Sofía Cuenca y el propio director. La cinta ha pecado de querer ser más grande y espectacular que sus dos anteriores entregas. El resultado es una película acelerada, con demasiados frentes abiertos —algunos metidos con calzador para forzar conexiones con las entregas previas— y que deja una historia caótica, por debajo de sus predecesoras.
Al final, este tipo de historias tienen sus códigos. De hecho, esta película recurre a un tópico bastante común en otros relatos de su estilo; pero todo reside en cómo se utilizan, algo que la primera entrega, Culpa mía, supo hacer bien para ofrecer un resultado muy por encima de otras propuestas de su género. Sin embargo, Culpa nuestra acaba queriendo abarcar demasiado, sacrificando la coherencia y el desarrollo.
Una historia abarrotada, apresurada y con falta de desarrollo
Al intentar conectar casi todo lo presentado a lo largo de las tres películas, el guion termina siendo un batiburrillo poco coherente que recoge de manera torpe los elementos sembrados, sin darles el desarrollo necesario. Se percibe como si parte de la información relevante se hubiera quedado en la sala de montaje para agilizar el metraje.
Y si los sucesos se sienten a medio cocer, peor ocurre con los personajes. Todo el desarrollo de los protagonistas —especialmente el de Nick— avanza con excesiva rapidez, impidiendo que se construyan de manera natural y que el espectador conecte con su evolución. Otro ejemplo claro es la relación de Noah con Simón, que se desarrolla a pasos agigantados y mal dados.

El reparto mantiene el nivel de las anteriores entregas, con una participación bastante más reducida de Marta Hazas e Iván Sánchez, y con una Nicole Wallace que continúa estando por encima de Gabriel Guevara, al que sigo sin creerme en muchas ocasiones.
Un final decepcionante
Para quien disfrutó de Culpa mía, Culpa nuestra resulta un cierre decepcionante, redundante y demasiado ambicioso para su propio bien, quedándose lejos de ese “gran final” que prometía.
Elena Campos
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