Crítica de Depredador dominante, película dirigida por Baltasar Kormákur con Charlize Theron, Taron Egerton y Eric Bana.
Flojo thriller de supervivencia carente de emoción.
De qué va Depredador dominante
Sasha es una mujer intrépida a la que le encantan las aventuras extremas. Tras una terrible pérdida, decide irse a la zona más salvaje de Australia para evadirse de su dolor. Sin embargo, su escapada se convierte en una intensa lucha por sobrevivir cuando pasa a ser el objetivo de un temible asesino.
Crítica de Depredador dominante: una película de supervivencia sin emoción
De vez en cuando, Netflix lanza películas que consiguen exceder las expectativas. A veces no solo las exceden, sino que resultan ser películas sólidas y grandes, con derecho a sentarse en la mesa de lo mejorcito del año, demostrando que la plataforma puede ofrecer buenos proyectos.
El problema es que, al producir tantos proyectos, estas cintas que destacan acaban convirtiéndose en la excepción en lugar de la regla. Así es como acabamos teniendo películas como Depredador dominante; filmes con algún que otro elemento interesante, pero que caen en el agujero de las producciones olvidables que saca Netflix cada año. Depredador dominante es un thriller de acción y supervivencia que no habría llamado la atención de no ser por sus dos actores protagonistas, Charlize Theron y Taron Egerton. Y esa poca atención que consigue, tristemente, la pierde rápido.
La película es el clásico juego del gato y el ratón con personajes poco interesantes y planos, y se sirve de sus caras protagonistas para generar algo de interés. Y lo poco que funciona lo hace por Taron Egerton, actor que da vida a nuestro antagonista: Ben. Ben es un psicópata de manual con pocos matices, pero la interpretación de Egerton —muy histriónica y pasada de rosca— hace que sea bastante interesante de ver y produce en el espectador un mínimo de disfrute. No se puede decir lo mismo de la Sasha de Charlize Theron, que, a pesar de los esfuerzos de la actriz por sacar algo del personaje, es una figura plana por la que no acabas preocupándote demasiado, a pesar de ser la heroína de la historia.

Buen apartado visual y alguna secuencia frenética salvable
Lo que encuentras en Depredador dominante ya lo has visto antes, y posiblemente mucho mejor que en la película de Baltasar Kormákur, pero la cinta consigue sobresalir de su monotonía y falta de fuerza con un apartado visual bastante notable. Destacan la escena inicial en la montaña —donde la presencia de Eric Bana casi podría considerarse un cameo— y las secuencias que involucran el río.
A este buen apartado visual hay que sumarle un trabajo notable en los efectos visuales: la película luce bastante bien incluso en las escenas más complejas y cargadas de acción. Kormákur destaca, de igual manera, con alguna secuencia de acción bastante interesante en lo que a su juego de cámara se refiere. No es nada del otro mundo, pero consigue hacer de una cinta simple y vacía algo más entretenido de ver.
Otra película olvidable de Netflix
Depredador dominante se suma a la lista de proyectos olvidables de Netflix. Un thriller de acción y supervivencia con poco, o nada, nuevo que ofrecer. La película de Baltasar Kormákur carece de intensidad y emoción; sin embargo, consigue sobresalir gracias a un Taron Egerton que da rienda suelta a toda su locura para dar vida al antagonista de la historia. Aun con todo, ni sus protagonistas pueden salvar a unos personajes tan planos.
Elena Campos
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Crítica de Depredador dominante



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