Crítica de Dreams: Sueños película dirigida por Michel Franco e interpretada por Jessica Chastain, Isaac Hernández, Rupert Friend, Eduardo González, Hugo Costa Ramos, Julio Bernal, René Martínez y Nadia Chiney.
Un drama frío, sobrio y perturbador sobre inmigración, poder y deseo.
¿De qué va Dreams: Sueños?
Fernando (Isaac Hernández) es un joven bailarín mexicano que cruza la frontera hacia Estados Unidos para reunirse con Jennifer McCarthy (Jessica Chastain), una mujer adinerada con quien mantiene una relación amorosa. Jennifer oculta a Fernando a todos sus conocidos, mientras intenta promocionarlo para que este pueda ejercer como bailarín de ballet a través de los programas artísticos que la adinerada dama desarrolla en la fundación que dirige junto a su familia. Sin embargo, la situación de poder que ella despliega con respecto al muchacho mexicano hará que la unión afectiva entre la pareja se vea afectada de manera irreparable, siempre con el miedo de que las autoridades deporten a Fernando a su país natal.
Crítica de Dreams: Sueños
Resulta curioso utilizar el argumento de un amor tóxico y desnaturalizado para ilustrar la situación angustiosa de un inmigrante sin permiso de residencia ni de trabajo, que es muy diferente de los llamados sin papeles que suelen aparecer en las películas que tratan una temática similar. Michel Franco escoge un personaje, el de Fernando Rodríguez, que experimenta una pasión sentimental sometida a una atracción sexual salvaje y difícil de reprimir. A esto se suma la realidad laboral y existencial de alguien que se expone a la deportación de Estados Unidos en caso de ser denunciado ante las autoridades.
Ante semejante planteamiento, surge la pregunta de por qué Fernando no usa las influencias de Jennifer para obtener un visado y, de esta manera, escapar del miedo a ser arrestado. Esta cuestión sobrevuela la trama de una manera demasiado ligera y sutil, lo que genera cierta incomprensión ante una película que se mueve mejor por los laberintos emocionales de la extraña relación entre Fernando y Jennifer que por la asfixiante realidad que viven los inmigrantes que han llegado a EE. UU. sin obtener previamente la ansiada green card.

Esta fórmula dramática favorece las actuaciones de Jessica Chastain y de Isaac Hernández, como Jennifer y Fernando, respectivamente. Chastain ejecuta una caracterización gélida y autoritaria, casi minimalista. Bajo esta identidad, la actriz estadounidense también nutre su papel con la vulnerabilidad que supone ser invisible para los suyos, y que solo se materializa como un ser humano ante los ojos de Fernando. Por su parte, Isaac Hernández realiza una interpretación en tonos apagados, que únicamente muestra su fuerza cuando se enfrenta a la pasión desbordante que siente al lado de su poderosa amante estadounidense.
Ese amor tóxico y agresivo que viven Jennifer y Fernando es el que guía el elemento dramático de Dreams: Sueños, con la exposición del rol de Chastain como si se tratara del de la agreste Miss Julie —la obra de August Strindberg que Liv Ullmann adaptó al cine en 2014, con Jessica Chastain en el papel principal—. Los continuos acercamientos y desavenencias de la pareja principal marcan la evolución de una historia que se muestra demasiado ambigua en sus intenciones, a la vez que poco clara en sus propósitos.
Te gustará si te gustó…
Hay una similitud bastante palpable entre Dreams: Sueños y la ya mencionada Miss Julie, sobre todo por el personaje al que presta su físico la desconcertante Jessica Chastain. Por la parte del amor destinado al fracaso, uno de los referentes cinematográficos más destacados podría ser Fuego en el cuerpo (Lawrence Kasdan, 1981).
Jesús Martín
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