Crítica de La mujer sin nombre, película dirigida por Haifaa Al-Mansour con Mila Al Zahrani, Shafi Al Harthi, Abdullah Al-Qahtani y Aziz Gharbawi.
De qué va La mujer sin nombre
Nawal es una joven que trabaja para la policía digitalizando archivos y que ha aprendido mucho sobre investigación gracias a los programas de true crime. Cuando una adolescente aparece muerta en medio del desierto, sin que nadie reclame su cuerpo, Nawal se propone llevar el caso por su cuenta y averiguar la verdad sobre el fallecimiento de la joven.
Crítica de La mujer sin nombre. Un thriller policíaco vacío
Sobre el papel, La mujer sin nombre es una propuesta muy interesante por parte de la directora Haifaa Al-Mansour. Nos encontramos con una película de misterio y policíaca con una mujer como personaje principal. Esto resulta destacable porque la ambientación de la cinta, así como el origen de su producción, es Arabia Saudí, cuya sociedad, en lo que al papel de la mujer se refiere, es muy diferente a la mentalidad occidental. Tener este trasfondo abre una puerta muy interesante para dar un enfoque distinto a la premisa de un misterio usado mil veces en la ficción.
Sin embargo, la película aborda esto de manera superficial. Se nos muestra algo a través de la cultura y del hecho de que el propio personaje de Nawal no es una agente como tal, pero no hay una brecha tan grande. De hecho, sus superiores la tratan como a una igual. Y esto no es malo —es legítimo no querer centrarse en esta cuestión cultural y contar simplemente un drama policíaco al uso—; el problema aquí es que no proceden ciertos comportamientos de los personajes que la rodean dentro de la policía. Nawal, como ya se ha dicho, no es una agente: su trabajo consiste en digitalizar informes. Sin embargo, no deja de meterse en la investigación del caso una y otra vez, exceptuando el momento en el que encuentran el cadáver y le piden ayuda expresamente. Como en el caso anterior, esto no sería malo —pues es la trama de la historia y el arco del personaje— si sus jefes reaccionaran de manera más seria ante ello y hubiera consecuencias reales, algo que nunca ocurre.

Cuanto más se acerca a la resolución, más fuerza pierde
Al final, en una película de misterio de estas características, cuanto más nos acercamos a la resolución, más intenso se vuelve todo. Sin embargo, con La mujer sin nombre, a medida que nos acercamos a la resolución, más interés pierde el espectador en la historia.
No se vuelve una película repetitiva, pero sí más aburrida con cada pista nueva que descubrimos. Le faltan intensidad y unos personajes más fuertes. El intento de introducir drama se siente algo forzado y no acaba de cuajar con el resto de la trama, por más que lo intente el guion.
A pesar de todo, seguiría siendo una película de sobremesa decente de no ser por el giro final. Es un giro que se siente sacado de la manga —aun cuando la cinta se esfuerza por mostrar el contexto detrás de ello en un montaje final— y que no casa en absoluto con la historia que trataba de contar, pues desecha todo lo anterior. El final es un elemento crucial: puede cambiar cómo ves toda una película. En este caso concreto, acaba destrozando una historia que no era increíble, pero que se dejaba ver y era medianamente entretenida.
Un thriller policíaco fallido
La mujer sin nombre es una mirada muy superficial a los thrillers policíacos, poco interesante y con un final que echa por tierra lo poco que se puede rescatar de ella.
Elena Campos
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Crítica de La mujer sin nombre



