Crítica de Reversión, película dirigida por Jacob Santana y protagonizada por Jaime Lorente, Manuel Vega, Belén Rueda y Fernando Cayo.
Una adaptación de la película coreana a nuestras claves y a nuestro cine, de una forma interesante.
De qué va Reversión
Una familia con dos hijos ya adultos se muda a un nuevo hogar sin saber que eso va a cambiar su vida para siempre. Uno de los dos hermanos será secuestrado con el otro como testigo y, cuando regrese diecinueve días después sin recordar lo que le ha sucedido, su hermano empezará a notar cambios serios en su personalidad que le hacen pensar que esa persona no es la misma que desapareció, por lo que comenzará a investigar.
Cine coreano adaptado en nuestro país
Estamos acostumbrados a ver cómo nuestras historias son adaptadas fuera de nuestras fronteras habitualmente —incluso en la propia Corea del Sur—, donde, por ejemplo, la película El desconocido fue convertida en Hard Hit; El cuerpo, en The Vanished; o Mientras duermes, en The Uninvited, sin olvidarnos, claro, de la versión coreana de La casa de papel. En España hemos adaptado habitualmente éxitos de Francia o Italia, por ejemplo, pero, por cuestiones de derechos, no es sencillo adaptar una película coreana a nuestro cine. Eso hace que Reversión sea una novedad dentro de los remakes que realizamos, permitiendo que la película aplique nuestra cultura y sociedad a una historia que llega desde Corea.

Jacob Santana debuta en el largometraje con esta adaptación —escrita por Frank Ariza— de la película coreana Forgotten, y lo hace con un excelente pulso narrativo que lleva la historia a diversos géneros a lo largo del relato: pasando por el thriller, el drama familiar o incluso el cine de terror, y sabiendo mantener la tensión cuando, a mitad de metraje, se descubre la historia que realmente nos están contando y el misterio queda revelado. No es sencillo, porque lo habitual es que, en este tipo de historias, no sepamos qué está sucediendo hasta el final.
Pero la película no lo duda y se lanza de cabeza a una segunda mitad del relato en la que tendremos que descubrir por qué ha pasado lo que ha pasado y cómo va a solucionarse todo. Hay un gran trabajo por parte de los intérpretes, especialmente un Jaime Lorente alejado de los papeles por los que lo hemos conocido —rompiendo los esquemas de lo que muchos esperan de él— y con una gran química con su compañero de reparto, Manu Vega. Si la relación entre ambos hermanos no funciona, la película se desmonta por completo y dejaría de ser efectiva para el espectador.

Una historia entretenida que, sin embargo, es demasiado fiel a la original
Para quien no haya visto Forgotten, Reversión supondrá una grata sorpresa. Pero quien conozca la película coreana —que se hizo extremadamente popular en Netflix— sabrá lo que va a suceder en casi todo momento, lo que le resta frescura al relato. No tiene mucha capacidad de sorpresa, excepto al final, y hay demasiados momentos idénticos a los que ya vimos en la película original. Esa es la losa que pesa sobre este más que interesante relato.
Porque Santana lo narra a las mil maravillas, con esa mezcla de géneros antes mencionada, con un look visual muy cuidado y acertado, y con momentos en los que los actores pueden brillar —la escena en la comisaría, sin ir más lejos—, lo que demuestra que hay un director muy interesante detrás de las cámaras y del que queremos ver más proyectos. Reversión acaba siendo una película muy entretenida, que se disfruta en un metraje ajustado y que ofrece lo que promete: un puzle que resolver a muchos niveles… Lástima que algunos ya hayamos leído las instrucciones de ese puzle.
Jesús Usero
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Crítica de Reversión



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