Crítica Fight or Flight (Sicarios En El Aire) (2025) ★★★½  Divertida, salvaje y gamberra

Crítica Fight or Flight película dirigida por James Madigan with Josh Hartnett, Katee Sackhoff, Charithra Chandran

Pisándole los talones a Bullet Train, me gusta más por ser más sincera.

En mi opinión, Fight Or Flight supera a su modelo de referencia, Tren Bala, aquella de Brad Pitt haciendo monerías de acción muy logradas, simple y llanamente porque va a calzón quitado con su propuesta de entretenimiento descerebrado y sin complejos, sin entregarse a estilización alguna ni presumir de diseño elegante en personajes ni giros dramáticos sobre el origen de éstos.

Si ponemos las dos películas en paralelo, en todo momento, en cada paso de su recorrido, Fight Or Flight gana el pulso porque es mucho más básica y no engaña en ningún momento. Lo que propone Tren bala es la estilización elegante y el postureo del género de acción mirado desde el intento de sobreponerse a la fórmula y superarla elevándola en algunos momentos al producto “de calidad”. Algo así como “vamos a hacer una variante de Jungla de cristal (John McTiernan, 1988), pero fusilando el estilo de peleas de John Wick, a ver si nos sale un título de culto”.      

Homenaje a las copias de Jungla de cristal

Frente a eso, Fight Or Flight se mira en el espejo de las copias de Jungla de cristal y se monta una versión de Pasajero 57 (Kevin Hooks, 1992) o Alerta máxima (Andrew Davis, 1992), muy mejorada y reforzada en las peleas con el estilo John Wick. Y lo hace por las risas principalmente, esto es, conociendo de antemano que de ese laberinto solo puede salir tomándose muy en broma, para lo cual es clave el trabajo de Josh Harnett desatándose en una sobreactuación voluntaria que lo convierte en pura caricatura de todos los héroes de acción ochenteros.

Voluntarioso despropósito

Desde el balcón de toda su exageración y voluntarioso despropósito este homenaje a las copias de Jungla de cristal solo persigue darle al espectador un rato de desparrame visual, con muchas peleas encadenadas y situaciones absurdas que llevan la película por el territorio de la farsa de los modelos que replica sin rubor. Los encargados de rebautizarla para su estreno en España han dado en el blanco añadiéndole el subtítulo de Sicarios en el aire, que expresa bien esa naturaleza de cine gamberro de explotación y ubica perfectamente el tipo de producto con el que trabajan, haciendo un guiño tanto al clásico de este tipo de películas que no quieren ser modélicas sino simplemente entretenidas a base de darse un banquete de intriga y acción exageradas, Con Air (Convictos en el aire) (Simon West, 1997).

Crítica Figth or Flight

Lo mejor: Josh y Katee

Junto con la coreografía de las secuencias de acción, lo mejor que tiene la película, los dos puntales esenciales sobre el que se edifica, lo que la separa de quedarse solo en la propuesta argumental gamberra sin nada más que ofrecer, en la línea de Serpientes en el avión (David R. Ellis, 2002), son sus dos protagonistas. A ver, para entendernos, los protagonistas de verdad, los que mantienen un duelo de protagonismo-antagonismo que sirve como sostén de todo lo demás.

Josh Hartnett y Katee Sackoff leen y construyen sus dos personajes muy inteligentemente como lo que son: dos bidimensionales arquetipos que copian otros arquetipos previos. Hartnett se hace un John McLane y un Brad Pitt de Tren bala pasado de vueltas que parece haber alumbrado tras la prolongada contemplación en bucle de un corto de dibujos animados del Coyote y el Correcaminos… siendo él el Coyote y al mismo tiempo el correcaminos (¡Beep, Beeep!).

Crítica Fight or Flight

Katee Sackoff ejerce como villana tecnológica manipuladora metiéndose en un traje que recuerda a la Lady Di del servicio secreto británico interpretada por Kristin Scott Thomas en la serie Slow Horses, pero al mismo tiempo, ella que sabe lo que hace, pero filmada y resuelta visualmente por el director recordando a Jessica Chastain. Inmune a toda comparación, Katee Sackhoff saca de ese puzle su propia interpretación más allá de las intenciones del director pero sin ir contra las mismas, interpretación absolutamente personal que se pone al servicio de la historia sin perder un ápice de identidad propia como actriz, y deja su huella convenciéndonos de que nadie sino ella puede materializar en pantalla a esa temible y resolutiva fémina, titiritera que maneja los hilos del personaje de Hartnett y por extensión de todos los demás.

En torno a esos dos pilares, Hartnett y Sackhoff, se mueven el resto de los personajes, que se quedan pegados meramente a la etiqueta del tópico, constituyéndose en meros comparsas más frágiles, y en el caso del Fantasma, entrando además en el momento de sus justificaciones argumentales de carácter humanista, en la zona más prescindible de toda esta fábula. No era necesario aludir a las buenas intenciones de manera tan torpe para explicar su supuesto conflicto en lo que es esencialmente en su conjunto una ceremonia de caos desatado.

                                                              Miguel Juan Payán

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Crítica Figth or Flight

Miguel Juan Payán
Profesor de Historia del cine, Géneros cinematográficos y Literatura dramática

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