He-Man ya no es cosa de niños: la nostalgia adulta que Hollywood sigue tratando como infantil
El próximo 5 de junio de 2026 se estrena la nueva película de Masters del Universo, una franquicia que despierta en la generación X una mezcla de entusiasmo y escepticismo. Pero, más allá del estreno, la pregunta central es clara: ¿por qué seguir concibiendo a He-Man y sus compañeros como un producto infantil de consumo rápido, cuando quienes crecimos con ellos ahora tenemos entre 40 y 50 años?
Lo que comenzó como un juguete en los años 80, acompañado de minicómics y series de dibujos animados, hoy se ha convertido en un fenómeno de coleccionismo adulto. Las figuras originales, que alguna vez poblaron las jugueterías, ahora solo se venden en tiendas especializadas y alcanzan precios sorprendentes entre coleccionistas nostálgicos. Esto sugiere que la franquicia tiene un público real muy distinto del que se pretendía originalmente.
De juguete infantil a fenómeno de culto
A principios de los 80, Mattel buscaba desesperadamente una línea de juguetes que reemplazara el fracaso de no haber conseguido las figuras de Star Wars. Inspirándose en el éxito de Conan el Bárbaro y de otras historias de espada y brujería, surgió Masters del Universo, un mundo de héroes musculosos y villanos siniestros. Desde el principio, los fabricantes entendieron que los niños necesitaban una historia que conectara con las figuras. Por eso, los primeros minicómics y la serie de Filmation, en 1983, establecieron a He-Man como un héroe clásico: de bárbaro a alter ego secreto al estilo de Superman, con el príncipe Adam y Eternia como eje central.
La animación de Filmation era limitada: se dibujaban menos fotogramas por segundo que en el cine, solo se movían partes del cuerpo —como la boca o los brazos— y se reutilizaban golpes, ataques y transformaciones sobre diferentes decorados estáticos. A pesar de estas restricciones, la serie se convirtió en un éxito de mercado, con dos temporadas y alrededor de cien capítulos que muchos de los niños de entonces podían recitar de memoria.

La película de 1987: cuando He-Man quiso ser cine épico
A finales de 1987, quienes ya no éramos niños, sino preadolescentes, vivimos un impacto visual que ralentizó nuestro camino a la madurez y marcó nuestra relación con la franquicia: el estreno de la película Masters del universo. Dolph Lundgren, recién conocido por Rocky IV, encarnaba al He-Man adulto, musculoso y heroico, mientras que Frank Langella daba vida a un Skeletor imponente y teatral. La producción apostó fuerte: vestuario espectacular, música épica de Bill Conti y efectos especiales que llevaban a Eternia a la pantalla de manera parcial. Gran parte de la historia se trasladaba a la Tierra porque los medios de la época no permitían reproducir toda Eternia ni personajes clave como Orko o Cringer. Aunque la película no tuvo éxito de taquilla y se sumó a otros fracasos de Cannon Group, se convirtió en un hito nostálgico y dejó claro que la franquicia podía aspirar a grandes formatos cinematográficos.
A finales de los 80 y principios de los 90, la franquicia experimentó un cambio radical con Las nuevas aventuras de He-Man. Esta etapa adoptó una estética futurista y un tono más serio, claramente influido por el anime, con personajes menos musculosos y nuevos aliados, y podría definirse como una space opera: aventuras en mundos lejanos, batallas de ciencia ficción y narrativa más ambiciosa. Aunque ni la serie ni la línea de juguetes asociada tuvieron éxito inmediato, esta etapa se convirtió con el tiempo en un objeto de culto, señalando que la franquicia podía explorar horizontes más maduros y complejos.

El relanzamiento de los 2000 y el verdadero público de He-Man
A principios de los 2000, Mattel relanzó la franquicia con figuras más detalladas y una serie animada que recuperaba el estilo clásico de Eternia, pero con movimientos de los personajes y decorados mucho más fluidos, dejando atrás la animación estática de Filmation. La serie contó con guiones de Joseph Michael Straczynski, entre otros, presentó personajes con profundidad y acción más dinámica, y consolidó la idea de que He-Man podía evolucionar más allá del público infantil. Sin embargo, la línea de juguetes resultó demasiado elaborada para el mercado masivo y la emisión irregular de la serie impidió que alcanzara un público amplio. Una vez más, el verdadero público quedó conformado por adultos nostálgicos.
Hoy, la evidencia de esta transformación se encuentra en el coleccionismo y en la manera en que se comercializa la franquicia. Las figuras antiguas y las nuevas se venden a precios altos, no en supermercados, sino en tiendas especializadas dirigidas a adultos nostálgicos. Incluso los servicios de vídeo bajo demanda, como Netflix, buscan capitalizar esta nostalgia más que atraer a niños. Aunque no hay datos públicos que demuestren que la serie relanzada haya generado un boom infantil en juguetes, sí hay señales de que la demanda proviene de adultos con recuerdos de su infancia y capacidad de gasto real. Este fenómeno se enmarca dentro de lo que algunos analistas llaman newstalgia: la reactivación comercial de productos de la infancia que ya no son consumidos por niños, sino por adultos coleccionistas.

Kevin Smith y la madurez narrativa de Eternia
La llegada de Kevin Smith como responsable creativo de la serie marcó un cambio decisivo en la manera de contar historias de Masters del Universo. Al principio, algunos medios y espectadores interpretaron la nueva serie como un producto woke, temiendo correcciones políticas superficiales para atraer a audiencias modernas. Sin embargo, la realidad demostró ser muy diferente. La serie presentó el guion más estructurado de toda la historia de la franquicia, con arcos claros, desarrollo de personajes y riesgo narrativo. Eternia sufrió transformaciones históricas: el fallecimiento del rey Randor permitió que el mundo pasara de una monarquía a una república democrática, un cambio de fondo que habla de madurez narrativa y coherencia con la evolución del público.
En contraste con estas decisiones narrativas, el tráiler de la nueva película de 2026 ofrece una impresión más orientada al público infantil y general. A diferencia de la versión de 1987, donde Dolph Lundgren encarnaba a un He-Man adulto, musculoso y heroico, el He-Man actual parece menos corpulento y más aniñado, siguiendo una estética moderna que prioriza la moda y el atractivo generalizado. En la película original, la inclusión del planeta Tierra tenía un propósito narrativo por los problemas técnicos ya expuestos. Hoy, gracias a los efectos visuales, esos límites han desaparecido y la historia podría concentrarse por completo en Eternia y sus conflictos internos. Sin embargo, la sensación del tráiler indica que todavía se privilegia un enfoque infantil, más cercano a la moda que al riesgo narrativo y a la complejidad que los adultos nostálgicos podrían apreciar.
La nueva película de Masters del Universo y el dilema de la nostalgia
Este contraste refuerza la idea de que la franquicia todavía no ha explotado por completo el potencial de su público adulto, que busca coherencia, profundidad y respeto por la nostalgia en lugar de fórmulas simplificadas y modas pasajeras.
Con todos estos antecedentes, la pregunta se vuelve inevitable: si los consumidores actuales son adultos, ¿por qué seguir produciendo Masters del Universo como un producto infantil de consumo rápido? La franquicia podría replantearse como un universo pensado para adultos nostálgicos, donde la complejidad, la calidad y la fidelidad al espíritu original sean más importantes que atraer a un público infantil que ya no existe.
He-Man necesita una épica adulta
Este planteamiento podría llevarnos a un producto en la línea de Tygra: hielo y fuego: una visión madura y consciente del público real de He-Man, donde la nostalgia se convierte en la fuerza creativa principal y el riesgo narrativo encuentra por fin su lugar en Eternia.
Aun así, por mucho que el tráiler no refleje la visión adulta que uno podría desear, acudiré al cine con la ilusión de un niño: listo para disfrutar, emocionarme y comer palomitas, reconociendo que, al fin y al cabo, parte del encanto de Masters del Universo siempre ha sido imaginar, soñar y dejarse llevar por la épica de Eternia.
Ignacio J. Maestre Gasteazi
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He-Man ya no es cosa de niños



