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Carlos Saura ha fallecido y repasamos su carrera

Carlos Saura ha fallecido el pasado 10 de enero. El icónico cineasta español será homenajeado hoy con un Goya de Honor

El oscense de 91 años era una figura icónica de la historia del cine y llevaba en activo más de siete décadas antes de su muerte por insuficiencia respiratoria en Madrid el pasado 10 de enero. Preparado para ser homenajeado con Goya de Honor hoy sábado 11 de enero como último homenaje, el legado de Saura continuará a través de obras atemporales que atraviesan generaciones.

Premio merecido por muchos motivos que Fernando Méndez Leite, presidente de la Academia del Cine, resumió afirmando: “Ha dado forma a la historia del cine español moderno”.

Nacido el 4 de enero de 1932 en Aragón, hijo de madre pianista que le inculcó su pasión por la música, hermano del pintor Antonio Saura, aficionado a la fotografía y al periodismo en la adolescencia, y formado en el Instituto de Investigaciones y Estudios Cinematográficos de Madrid, Carlos Saura es una de las voces esenciales de la evolución de toda nuestra cinematografía hacia una nueva era desde su primer largometraje, Los golfos (1960), en la que puso su interés en lugares y personajes raramente abordados en el cine de la época, proponiendo una mirada distinta de España que exigía la exploración de nuevas y atrevidas propuestas en la fotografía de Juan Julio Baena.

Carlos Saura recibió su Goya de Honor hace unos días en su casa.
Carlos Saura recibió su Goya de Honor hace unos días en su casa.

Saura empezó así a ejercer como catalizador de un cambio que también estimuló las creaciones de sus colaboradores e iba a ser clave para transformar el cine español en testigo privilegiado y premonitorio espejo del viaje de España de la dictadura a la democracia, en paralelo con el viaje creativo de Saura como cronista sembrador de dobles sentidos en un momento en que la censura era todavía una atenta emuladora de la hidra de Lerna, cuya policéfala vigilancia esquivaba astutamente este cineasta, recogiendo con singular audacia el testigo del otro gran maestro de la metáfora y los juegos de palabras, otro aragonés: Luis Buñuel.

José Antonio Valdelomar y Berta Socuéllamos en 'Deprisa deprisa' (1981)
José Antonio Valdelomar y Berta Socuéllamos en ‘Deprisa deprisa’ (1981)

Películas como La caza (1966), Peppermint frappé (1967), Stress-es tres-tres (1968), La madriguera (1969), El jardín de las delicias (1970), Ana y los lobos (1973), La prima Angélica (1974), Cría cuervos (1976), Elisa, vida mía (1977), Los ojos vendados (1978), Mamá cumple cien años (1979), Dulces horas (1982), Los zancos (1984), forjan ese viaje histórico por las esquinas grises de la sociedad española, relatos de tono intimista que, en uno de los rasgos definitorios del director y guionista, son también reflejo de la realidad compartida por todos.

Ana Torrent y Geraldine Chaplin en 'Cría cuervos' (1975)
Ana Torrent y Geraldine Chaplin en ‘Cría cuervos’ (1975)

Culminó ese viaje en ¡Ay, Carmela! (1990), fusión de drama y musical en la que nuevamente la historia y lo íntimo se dan la mano, aunque para encontrar al Saura más íntimo hay que visitar quizá su película más personal, Pajarico (1997).

El otro gran aporte de Carlos Saura es su visión innovadora en un género, el musical, que apasiona a este cineasta, quien, como muchos grandes maestros, no cree en los géneros, aunque ha hecho incursiones en todo tipo de variantes. En sus manos, el género nunca es reflejo mimético de los tópicos que lo caracterizan y siempre vuela hacia el retrato social. Ocurre así en el wéstern de Llanto por un bandido (1964), el cine quinqui de Deprisa, deprisa (1981), la biografía de reconstrucción histórica de Antonieta (1982), El Dorado (1988), La noche oscura (1989), Goya en Burdeos (1999) o Buñuel y la mesa del rey Salomón (2001), y el cine de intriga que materializa la pesadilla de la vida cotidiana interrumpida por la violencia en ¡Dispara! (1993), Taxi (1996) y El séptimo día (2004).

Antonio Gades, Cristina Hoyos y Juan Antonio Jiménez en 'Bodas de sangre' (1981)
Antonio Gades, Cristina Hoyos y Juan Antonio Jiménez en ‘Bodas de sangre’ (1981)

Pero será en su abordaje del musical donde Saura despliegue su gran ejercicio de exploración del lenguaje, escuela y ejemplo para cineastas de todo el mundo. Los espacios de la ficción y el documental, la fabulación y la realidad, se entrelazan en coreografías paralelas a las de sus números musicales en Bodas de sangre (1981), Carmen (1983), El amor brujo (1986), Sevillanas (1992), Flamenco (1995), Tango (1998), y un Saura ávido de experimentación, maestro que se arriesga sin miedo a seguir ejerciendo como descubridor de alternativas en ejercicios plásticos y narrativos en Salomé (2002), Iberia (2005), Fados (2007), Sinfonía de Aragón (2008), Io, don Giovanni (2009), Flamenco, Flamenco (2010), Zonda, folclore argentino (2015), Jota de Saura (2016) o El rey de todo el mundo (2021).

La obra y el genio de Carlos Saura se reflejan en una de las filmografías de grandes maestros que vertebra la amplia oferta de cine que se reúne en el catálogo de más de 4000 películas y series que se pueden verse en FlixOlé por solo 3,99 €/mes o 39,99 €/año, y con 14 días de prueba gratuita. Toda la información en flixole.com.

                                                     Miguel Juan Payán

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Miguel Juan Payán
Profesor de Historia del cine, Géneros cinematográficos y Literatura dramática

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