Crítica 28 años después ★★★★★ (2025) excelente relanzamiento de la saga.

Crítica 28 años después película dirigida por Danny Boyle con Jodie Comer, Aaron Taylor-Johnson, Ralph Fiennes

Recupera plenamente el pulso de la primera y sube a otro nivel.

Danny Boyle y Alex Garland vuelven con éxito al universo de los infectados demostrando su talento para revitalizar el universo de ficción que crearon con 28 días después y luciendo toda la experiencia y talento que han acumulado en un largo paréntesis que la separa de esa primera entrega de la franquicia, en el cual se han revelado como dos de los narradores cinematográficos más interesantes de las últimas décadas.

Talento y capacidad para reinventarse

Director y guionista dotan a 28 años después de una constante energía renovadora de su propuesta al mismo tiempo que impulsan su reencuentro con la misma con una inagotable capacidad para encontrar otros caminos para desarrollarla en plenitud.

Lo hacen habitando su fábula de un inagotable abanico de referencias y dobles lecturas que van desde el nivel más básico el guiño cinéfilo a Depredador, de John McTiernan hasta el nivel más complejo y estilizado de los juegos metafóricos que se articulan en torno a una frase en latín que abre un camino de reflexión para el espectador.

A través de las continuas referencias al ciclo de muerte y renacimiento que siguen los personajes, guiados por un bucle de metáforas y alusiones de corte mitológico y religioso y respaldado por una puesta en escena y un alarde visual de composición de planos -no hay prácticamente ni uno que sobre, ninguno malo, todos son evocadores y exprimen el equilibrio de individuo y naturaleza hasta sus límites-, que levanta el nivel de la película hasta la madurez que nunca han alcanzado otras propuestas de sobrexplotación del “fenómeno zombi”, consiguen en esta película Boyle y Garland todo aquello que han buscado pero nunca han logrado hacer la serie y las múltiples secuelas y derivaciones de la serie The Walking Dead, y tampoco las miles de variantes y copias del clásico La noche de los muertos vivientes de George A. Romero.

Crítica 28 años después

Alfa y omega

El discurso de la película se articula sobre un convenientemente accesible y estimulante encadenado de dobles lecturas sembradas en el primer y segundo acto para que encuentren su eco en el tercer acto y el desenlace. Su objetivo es construir esta especie de cuento de camino hacia la madurez del joven protagonista que viaja desde el propio nombre de la madre -Isla- a los planos que definen la calzada que une la isla de los supervivientes con y el interior del continente como un cordón umbilical.

¿Sería ir demasiado lejos pensar en dos cineastas británicos reflexionando sobre el nuevo mapa europeo tejido por el brexit en uno de los alardes de lectura de la actualidad geopolítica que bañan saludablemente la filmografía de ambos? En todo caso es una pincelada de maestros en el conjunto de su retablo postapocalíptico culminada posteriormente de manera brillante en el guion para aludir al ciclo de muerte y vida, extinción y renacimiento que sobrevuela toda la trama, marcando esa idea de humanidad que no evoluciona, sino más bien involuciona, que ya no avanza y solo retrocede, sustentada visualmente en las secuencias de montaje en modo collage que aportan un aire psicodélico y al mismo tiempo son una herramienta narrativa de primer orden en la organización de la información de su relato. Por cierto, me resulta imposible no ver en la aparición de las nuevas variantes de infectados una segunda lectura de alfa y omega, primera y última letra del alfabeto griego, y una alusión a los neandertales que señalan ese camino de involución de nuestra especie, convirtiendo el cuento de maduración en una pesadilla antropológica que devuelven al homo sapiens al laberinto en el que lo persiguen las sombras de sus ancestros.

Crítica 28 años después

Poesía contra la rabia

En ese sentido es notable la manera en que Boyle reinventa su visión de la franquicia materializado en un abordaje visual completamente distinto donde sigue manteniendo el poderoso pulso del primer plano con el plano general que dominaba 28 días después, pero respaldando en la evolución visual esa otra fase a la inversa de los personajes, que ya no están en la guerra perdida de intentar recuperar la vida que conocían sino en la batalla cotidiana por una supervivencia del pasado condenado a la extinción, haciendo así que la trilogía pase de la rabia por lo perdido de la primera película a la frágil nostalgia poética que se baña en la naturaleza en el bello viaje por la memoria de Isla en compañía de su hijo, tan distinto de ese otro viaje inicial con el padre que hace el niño al principio del relato a modo de puente entre la primera y el arranque de esta tercera película de la saga.

Toda la fábula de ordena con brillante coherencia en un prólogo, dos viajes y un epílogo que deja el camino abierto para un futuro por descubrir en el que brilla también la doble lectura de carácter religioso y mitológico y nuevamente asoma el guiño cinéfilo a una célebre y polémica película de Stanley Kubrick que los buenos aficionados al cine podrán identificar sin dificultad.

                                                              Miguel Juan Payán

Copyright 2025 AccionCine. Se permite el uso del contenido editorial del artículo siempre y cuando se haga referencia a su fuente, además de contener el siguiente enlace: www.accioncine.es

Síguenos en nuestro canal de WhatsApp o Telegram para recibir las noticias en tu móvil o únete al grupo AccionCine de Telegram para conversar de cine y hacer amigos. 

Crítica 28 años después

Miguel Juan Payán
Profesor de Historia del cine, Géneros cinematográficos y Literatura dramática

AccionCine - Últimos números

Paypal

SUSCRÍBETE - PAGA 10 Y RECIBE 12 REVISTAS AL AÑO

Artículos relacionados

PUBLICIDAD

Últimos artículos