Crítica de A 500 millas de casa, película dirigida por Morgan Matthews e interpretada por Dexter Sol Ansell, Roman Griffin Davis, Clare Dunne, Bill Nighy, Michael Socha, Maisie Williams y Deirdre Monaghan.
¿De qué va A 500 millas de casa?
Finn (Roman Griffin Davis) y su hermano pequeño, Charlie (Dexter Sol Ansell), deciden escapar de la casa de sus padres para reunirse con su abuelo en Irlanda. Quinientas millas por tren, autocar, coche, caballo y barco separan a los pequeños del lugar en el que fueron felices no hace mucho, durante sus últimas vacaciones juntos.
Crítica de A 500 millas de casa
El cineasta británico Morgan Matthews adapta libremente la popular novela Charlie and Me: 421 Miles from Home, del escritor Mark Lowery, para narrar una sensible historia en clave de road movie con trasfondo familiar. Desde el inicio de A 500 millas de casa, el espectador es consciente de que el argumento va a girar en torno a la fragilidad del pequeño Charlie, quien tuvo serios problemas desde su nacimiento prematuro. Con este anclaje emocional, Matthews enfoca la atención sobre la presencia del callado e introspectivo Finn, el hermano mayor del ocurrente Charlie, quien ha desarrollado su existencia en torno a las necesidades de su hermano más vulnerable.
El responsable de la interesante X+Y aprovecha los continuos flashbacks del guion elaborado por Malcolm Campbell para situar la acción en un enriquecedor salto entre el pasado y el presente, que marca la evolución psicológica de Finn y de Charlie. Con esta fórmula artística, Matthews nutre las distintas personalidades de los dos hermanos, al tiempo que construye la realidad de una familia rota, en la que los padres se plantean la separación y el abuelo no tiene comunicación alguna con sus nietos. Sin embargo, el grueso de la acción se lo lleva el viaje secreto de los pequeños, quienes no dudan en trasladarse hasta la residencia de su abuelo para, de esta manera, recuperar una felicidad que se ha diluido de forma abrupta.

Dentro de esta propuesta, Morgan Matthews sustenta el mayor peso de la película sobre la solvencia de un reparto compuesto por veteranos tan solventes como Bill Nighy y por jóvenes con tanta experiencia y naturalidad como la que exhiben Dexter Sol Ansell, Roman Griffin Davis y Maisie Williams.
Sol Ansell realiza un trabajo brillante y divertido en la piel del elocuente Charlie, mientras Griffin Davis responde con una caracterización bastante apreciable de Finn, al que aporta la verosimilitud que merece un adolescente perdido, que haría cualquier cosa por cumplir los deseos de su hermano pequeño. Entre los diferentes miembros del reparto, Maisie Williams consigue establecer la conexión con la realidad de Finn y Charlie a través de una interpretación coherente, en la que la actriz de Juego de tronos no duda en desplegar sus más que meritorias dotes como cantante, que acompaña también con su habilidad para marcar el ritmo con un ukelele.
El resto de los componentes dramáticos lo genera la profundidad afectiva que transmite la imponente costa irlandesa de Dingle. Ante eso, quedan pocas reservas…
Te gustará si te gustó…
A 500 millas de casa guarda ciertas conexiones existenciales con X+Y y El regreso de los chicos del tren, dos de las películas anteriores de Morgan Matthews con niños como protagonistas. Aparte, también se pueden establecer similitudes viajeras con menores de 18 años con cintas del tipo de Cuenta conmigo.
Jesús Martín
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