Crítica de All of a Sudden ★★★★★ (2026): milagrosa demostración de cine imposible

Crítica de All of a Sudden, película dirigida por Ryûsuke Hamaguchi con Virginie Efira, Tao Okamoto, Kyôzô Nagatsuka y Jean-Charles Clichet.

Ryûsuke Hamaguchi encuentra en la revolución humanista la más bella salvación frente al sistema destructor del aquí y ahora.

Dicen que la diferencia entre los humanos y los animales es que los humanos somos conscientes de la muerte, de nuestra propia finitud, mientras que los animales viven ajenos a ella. Cualquiera lo diría cuando, en pleno 2026, domina todos los aspectos de la vida social una cultura fundamentada en el más estricto presente y ajena ya no al porvenir de los demás, sino también al propio.

Habitamos en la época del scroll con el dedo, del reel y del producto de consumo rápido que no entorpezca el presente, aunque no conlleve ningún beneficio de futuro. Por eso resulta aún más genuinamente milagroso toparse con esta All of a Sudden, en la que el ya maestro cinematográfico Ryûsuke Hamaguchi nos invita delicadamente a la acción, a romper la rueda de autofagia que nos empeñamos en alimentar a pesar del perjuicio palpable que, a modo de profecías por doquier en forma de degeneración neurológica y enfermedad, se acumula a nuestro alrededor.

Como una respuesta mucho más afinada y ambiciosa a su pesimista El mal no existe, los descomunales, aunque fugaces, 196 minutos de esta milagrosa épica intimista nos hablan de la ya imperiosa necesidad de reconectar, de agarrarnos al de enfrente, mirarlo a los ojos y hablarle desde un humanismo del que el japonés nos convence hasta el arrebato de ser más necesario que nunca.

Virginie Efira y Tao Okamoto, en dos papeles que las marcarán para los restos, dan vida, respectivamente, a la directora de un centro de cuidado de personas con alzhéimer y a una actriz con cáncer en fase terminal que se encuentran después de que la primera busque respuestas a la desazón de haber visto abiertamente rechazado un programa de nuevas técnicas terapéuticas. La capacidad lingüística de ambas, capaces de deslizarse con fluidez del francés al japonés, y viceversa, servirá de trampolín y metáfora universal para una amistad repentina sobre la que construir esa máxima de tornar lo imposible en posible.

Crítica de All of a Sudden ★★★★★ (2026): milagrosa demostración de cine imposible

Durante larguísimas secuencias del más exquisito diálogo, los escasos días que comparten estas dos mujeres, definiéndose y definiéndonos, se apoderan a fuego lento de nuestros corazones y conducen sin pérdida de foco alguna el didactismo con el que Hamaguchi propone su romántica revolución silenciosa. Una doctrina pausada, rescatada de los límites utópicos de la teoría y llevada a la práctica sobre las formas de la propia película, con el fin de mostrarles a los espectadores las preciosas consecuencias de llevarla a cabo a través del más enfebrecido —por perfecto— de los trabajos de composición escénica y de aplanamiento estético. Uno que permite paladear hasta la extenuación —un defecto perdonable ante tremenda gesta— los agudos debates en torno al sistema capitalista, que se niega a demonizar a pesar de haber infiltrado todos los niveles, el egoísmo superviviente del trabajador o la esperanza de que sean los pies de las propias personas los que den el paso necesario.

No hay secuencia que no ejemplifique en maravilloso paradigma lo que los personajes verbalizan armónicamente mientras caminan, cenan o trabajan, como ese reflejo teatral que sitúa el arte como primero en la fila de la responsabilidad, o los momentos en los que el torrente expositivo abandona el paraguas de arrebatadora brillantez audiovisual y se la juega con peligrosos elementos esquemáticos —esas pizarras que nos explican bidimensionalmente— e infantiles —la fragilidad que destila el teatrito de marionetas de dedo—.

El director de Drive My Car es perfectamente consciente de que, para alcanzar su visión política del cuidado comunitario, con gente compartiendo sin miedo su exterior y su interior, primero debe conseguir que los espectadores, esos mismos que frecuentemente han olvidado el poder de lo desafiante, no vean All of a Sudden como una montaña que escalar, sino como un acompañamiento. Un recordatorio urgente de que vivir es desvanecerse de este mundo más o menos deprisa y de que todos necesitamos no sentirnos solos en esta despedida a ritmo dispar.

Miguel Ángel Espelosín

Copyright 2026 AccionCine. Se permite el uso del contenido editorial del artículo siempre y cuando se haga referencia a su fuente, además de contener el siguiente enlace: www.accioncine.es

Síguenos en nuestro canal de WhatsApp o Telegram para recibir las noticias en tu móvil o únete al grupo AccionCine de Telegram para conversar de cine y hacer amigos. 

Crítica de All of a Sudden

Miguel Ángel Espelosin
Amante del audiovisual cultivado entre las páginas de Acción y coleccionista de físico. Con la mirada siempre puesta en el cine de festivales y autores

AccionCine - Últimos números

Paypal

SUSCRÍBETE - PAGA 10 Y RECIBE 12 REVISTAS AL AÑO

Para más información, escríbenos por WhatsApp, pulsando aquí.

Artículos relacionados

PUBLICIDAD

Últimos artículos