Crítica Nadie 2 ★★★ (2025) No engaña y entretiene

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Crítica Nadie 2 película dirigida por Timo Tjahjanto con Bob Odenkirk, Connie Nielsen, Gage Munroe

Sin la sorpresa de la primera, pero con mucha acción.

¿Más de lo mismo? Sin duda. ¿Nada nuevo que contar? También. ¿Entretenida? Mucho. ¿Fiel a la primera? Bastante.

Nadie 2 no engaña a nadie, en ningún momento pretende ser lo que no es, da lo que promete y, lo que es aún mejor, reconoce abiertamente su naturaleza como secuela y repetición de la fórmula de la primera entrega incluso desde su título.

Teniendo en cuenta todo ello, esta película  funciona bien como entretenimiento de explotación de la misma premisa en un entorno distinto y, con el éxito a cuestas de Nadie, totalmente liberada de tener que buscar pretextos para diferenciarse del resto de producciones de su misma índole.

Secuela que parodia las secuelas

Forjada ya su identidad en la primera entrega, que puede calificarse como bastante básica, pero a la que por otra parte no se le deben poner peros toda vez que resulta eficaz y coherente con el objetivo de pura evasión y entretenimiento que se ha fijado, Nadie 2 se zambulle alegremente en su argumento típico de secuela para convertirse en una parodia de las secuelas y las comedias de vacaciones veraniegas estadounidenses, combinando las risas con una nutrida colección de guantazos y acrobacias de combate que más que conseguir la suspensión de credulidad del espectador la reconvierten en una máquina de sonrisas desde su ejercicio de exageración continuada de la premisa inicial.

No olvidemos que la premisa esencial de Nadie, y por extensión la de Nadie 2 es la misma: poner en pantalla el disparate que es poner a Bob Odenkirk, brillante protagonista de la serie Better Call Saul, esto es, un muy buen actor, en una posición de máquina de repartir estopa bajo unas condiciones argumentales que parecen escritas para ser protagonizadas por alguno de los astros del cine de acción con reparto de tollinas del cine ochentero.

El propio protagonista y principal impulsor de esta franquicia cita como su inspiración a Jackie Chan, con lo cual ya está todo dicho, porque éste último alcanza su estrellato precisamente cuando convierte el cine de artes marciales en algo diferente a lo que propusiera la máxima estrella de ese tipo de producciones asiáticas, Bruce Lee, llevando ese precedente hasta la comedia, pero sin faltarle al respeto.

Crítica Nadie 2

De la sorpresa del imprevisto al gag de lo previsible

En Nadie 2 ese origen remoto de la premisa original se hace notar más en esta secuela que en la primera película, que estaba orientada en la línea de operar como fusión deformante de referentes más inmediatos como las películas de John Wick y, remontándonos algo más atrás, la trilogía Venganza protagonizada por Liam Neeson.

A partir de ahí el guion opera astutamente para sustentar las secuencias de acción cambiando el abordaje de la relación de su propuesta con el  espectador. Si en la primera éste era sometido a una sucesión de imposibilidades sobre las que se edificaba la sorpresa de lo imprevisto, en Nadie 2 cambian las reglas del juego y, trabajando sobre lo que el espectador ya conoce sobre la excepcionalidad del protagonista y su mundo, construyen volcándose más en la comedia toda vez que se asientan sobre la previsibilidad de lo imposible. Esto es: el gag surge a priori, cuando somos capaces de imaginar por anticipación lo que va a ocurrir desde el comienzo de la película.

El resultado es una bien orquestada propuesta de evasión gamberra construida sobre una sucesión de micro detonaciones destructivas bien enlazadas y con buen ritmo que nos conduce hasta el desenlace macro destructivo final.

Crítica Nadie 2

Daños colaterales

Los daños colaterales de esta fantasía de micro y macro destrucción son todo aquello que puede frenar el ritmo voluntariamente descerebrado de la propuesta. Tanto el protagonista como el resto de personajes son más planos, bidimensionales y previsibles que en primera entrega, respondiendo a su naturaleza de títeres arquetípicos de la acción, algo que afecta a una visualmente bien defendida pero argumentalmente desperdiciada, y con poco metraje, contribución de Sharon Stone, así como a una utilización muy parca del personaje de Christopher Lloyd, y un arco de desarrollo del personaje de Connie Nielsen, que tenía aquí todas las papeletas y recursos para haber sido más determinante y contar con más protagonismo junto a Bob Odenkirk.

                                                              Miguel Juan Payán

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Crítica Nadie 2

Miguel Juan Payán
Profesor de Historia del cine, Géneros cinematográficos y Literatura dramática

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