Crítica Retrato de un cierto Oriente película dirigida por Marcelo Gomes con Wafa’a Celine Halawi, Charbel Kamel
Emotivo y profundo drama romántico en blanco y negro
De qué va Retrato de un cierto Oriente
Tras perder a sus padres hace varios años y ser separados, Emir se reúne con su hermana Emilia y ambos parten desde Líbano hacia Brasil para encontrar un futuro mejor. Sin embargo, en el viaje en barco, Emilia conoce a Omar, un hombre musulmán del cual se enamora. Inevitablemente, el odio y los celos se apoderan de Emir al ver como su hermana se aleja de él.
Crítica de Retrato de un cierto Oriente. Un romance con elementos poco convencionales
La nueva película del director Marcelo Gomes habla de familia, habla de amor, habla de racismo, habla de inmigración, habla de prejuicios… Y en ninguno de estos temas dejará indiferente al espectador.
Aunque es una obra de ficción, y su narración es tal; el director se permite romper el ritmo de dicha narración para meter conversaciones de personajes que no son parte del reparto principal, pero cuyas historias resuenan en el resto del relato. En esos momentos, la película toma una vía muy parecida al documental. Y no a un documental ficcionado, sino a un documental real, pues las declaraciones que se toman de estos personajes nos llevan hacia conflictos que todavía continúan en la realidad, a pesar de que la cinta se ambienta en los años 40.
La premisa superficial de Retrato de un cierto Oriente es la de un romance prohibido, pero no necesitas mucho tiempo de metraje para comprobar que hay mucho más dentro de la cinta de Gomes quien, además de firmar el guion junto a Maria Camargo y Gustavo Campos, ofrece una dirección espléndida que juega de manera ingeniosa con el espacio para la composición de sus planos, por ejemplo para mostrar la separación emocional de Omar y Emilia en un momento determinado. La decisión de realizar la película en blanco y negro, además de la relación de aspecto en cuatro tercios, casa muy bien con la historia y la ambientación de la misma, y dota a la película de una personalidad muy definida.

Una historia de amor y el peligro del racismo
La historia de amor entre Emilia y Omar es todo el motor de la trama desde que se conocen en el barco de camino a Brasil. El guion desarrolla el romance de manera orgánica a pesar, no solo de que la cinta sea corta, sino de que, dentro del tiempo fílmico de la película, también es un período de tiempo corto en el que se conocen y se enamoran hasta el punto de estar listos para dar el paso más importante.
Ese romance también lleva a que la película toque el otro tema más importante de la cinta por medio del personaje de Emir: El racismo. Emilia y Emir perdieron a sus padres, sin embargo ambos enfocan su pena de dos maneras distintas: Emilia mira hacia el futuro y cree que unos individuos no ejemplifican a todo un colectivo; Emir proyecta su ira por la acción de unos pocos en toda su raza, lo que hace que acabe cegado por la ira y el racismo.

El guion de la película navega muy bien sobre la línea que separa el sentir pena de Emir por cómo el odio le ha consumido, y lo va alejando de su hermana; y el nunca excusar los actos cuestionables que lleva a cabo en pos de ese racismo nacido de su tragedia personal.
Retrato de un cierto Oriente es un romance sobre humanidad y comunidad
La obra de Marcel Gomes es una propuesta bien escrita, dirigida con soltura y que dice mucho con poco. Un romance agridulce que muestra lo mejor y lo peor de la humanidad.
Elena Campos
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