Crítica Simón de la montaña película dirigida por Federico Luis con Lorenzo Ferro, Kiara Supini, Pehuén Pedre, Laura Nevole
Emotiva cinta coming of age con una impresionante interpretación de Lorenzo Ferro
De qué va Simón de la montaña
Simón es un joven de 21 años que está buscándose a sí mismo y dónde encaja. Sin embargo, su búsqueda no da resultados pues no acaba de encontrar ese lugar. Un día conoce a Pehuén, un chico discapacitado del que se hace amigo y con el que empieza a ir a un centro para gente discapacitada donde, por primera vez, se sentirá como uno más.
Crítica de Simón en la montaña.
La nueva película de Federico Luis, Simón en la montaña, es bonita, amena y sobresale sobre todo por la gran y cuidada interpretación de un fantástico Lorenzo Ferro, que consigue ofrecer un papel que camina firmemente sobre la línea del respeto en un papel que es bastante complicado.
Ferro interpreta al protagonista Simón, un joven de 21 años que encuentra su lugar entre chicos discapacitados. Toda la película se alimenta de la duda de sí Simón está fingiendo como su madre y su padrastro de esta sugieren, o realmente Simón tiene un grado de discapacidad. La película camina por esa fina línea haciendo algo muy difícil cuando planteas la posibilidad de que puede fingir una discapacidad, y eso es que se siente muy respetuosa. Simón no busca fingir para encontrar beneficios, (eso solo lo hace una vez cuando está con Pehuén quien es quien le impulsa encantado con la idea de que Simón sea su amigo), sino encontrar gente con la que de verdad se sienta a gusto y se sienta comprendido. La interpretación de Lorenzo Ferro es asombrosa y sólida. Como primer contacto con este actor argentino, tenía la genuina duda de sí realmente, como la mayor parte de sus compañeros de reparto en la cinta, tenía algún tipo de discapacidad, aunque fuera en un menor grado.

El director sabe perfectamente que en Ferro está su mejor baza y lo explota por completo hasta convertirlo en lo más destacado de la cinta, con muchos planos cortos e íntimos centrados en el actor, quien es capaz de decir todo con los ojos y con un lenguaje corporal absolutamente bajo control.
Una emotiva historia coming of age que funciona sin arriesgarse demasiado
Simón en la montaña destaca mucho más por su trabajo con los personajes y las relaciones entre ellos que por la historia en sí. Es de estas cintas que saben que tienen que aterrizar mejor la construcción de sus personajes que el hacer una trama complicada, por lo que el apartado de historia no se lo complica demasiado. Y eso es exactamente lo que ofrece: Una cinta construída en base a los personajes y sus relaciones. Hemos hablado ya de Simón como personaje, con el cual es fácil empatizar, que tiene muchos matices, y del impecable trabajo de su intérprete; pero el resto del elenco también se mantiene, aunque todos acaban palideciendo a su lado.
Se agradece mucho que, excepto Simón, el resto de personajes discapacitados loa dé vida actores discapacitados y no se les trate como un chiste. La película, a pesar de algún momento valle, tira mucho de esos momentos íntimos, tanto bonitos como duros, y dan escenas de esas que se clavan. Todo respaldado por una fotografía con colores algo apagados que le dan un aire especial y una dirección muy íntima.

No cambia vidas, pero el viaje merece la pena
Simón en la montaña a lo mejor no se queda a vivir mucho contigo a diferencia de otras producciones de corte similar, pero es una película más que correcta que te llevará por un bonito viaje de aceptación y comunidad.
Elena Campos
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Crítica Simón de la montaña



