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Crítica Sin malos rollos  ★★★ (2023)

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Crítica Sin malos rollos película dirigida por Gene Stupnitsky con Jennifer Lawrence, Andrew Barth Feldman, Matthew Broderick

Divertida comedia para lucimiento total de Jennifer Lawrence.

No es que invente nada nuevo, pero para variar y afortunadamente es una comedia para adultos con la que puedes reírte, y que al mismo tiempo permite a la propia protagonista lucir toda su capacidad para ese género.

Lo hace tomando como referencia las figuras femeninas de la comedia loca desarrollada en Hollywood en los años treinta y cuarenta, de la que el andamio argumental no está tan lejano como pudiera parecer, y sustituye con habilidad la domesticadora y domesticada sofisticación y elegancia de los personajes femeninos que interpretara Kaharine Hepburn en películas como La fiera de mi niña (Howard Hawks, 1938) o Rosalind Russell en Luna nueva (otra del maestro Hawks, 1940), tomando el relevo de lo que hiciera Barbra Streissand en el remake de la primera de las dos citadas, ¿Qué me pasa, doctor? (Peter Bogdanovich, 1972), e imponiendo en su caracterización un tono gamberro de clase trabajadora muy saludable para democratizar la propuesta en lugar de dejar que se quede anclada en el esnobismo clasista. En ese sentido la reiterada reivindicación y el revanchismo del personaje frente a los turistas adinerados de temporada o los universitarios pijos afortunadamente no es un lastre de pancarta forzada para el desarrollo de la trama, sino que desde su adecuada dosificación respalda con eficacia la construcción de la protagonista.

En ese mismo territorio, Lawrence se postula como digna continuadora de algunos de los papeles de comedia interpretados por Cameron Díaz años atrás, y la jugada le sale mucho mejor de lo que le han salido siempre sus imitaciones de Katharine Hepburn en modo comedia loca a Sandra Bullock.

Lawrence está pletórica y divertida como motor de la comedia y está muy bien respaldada por un guion que sabe fabricar los chistes desde el diálogo y le da todas las armas que necesita para que entremos de lleno en la disparatada historia que se nos propone, moviéndose además con habilidad en un territorio nada seguro ni cómodo de comedia sobre iniciación sexual masculina.

Crítica Sin malos rollos  ★★★ (2023)

Sin duda a la película le habría venido bien que hubiera más equilibrio entre el personaje y lucimiento de Lawrence, a la sazón también productora de la misma, y su joven compañero de reparto, Andrew Barth Feldman. Actor y personaje dejan claro que tienen muchas más posibilidades de recorrido humorístico del que pueden desarrollar, pero a la larga la volcánica Lawrence se echa todo el peso de la película a sus espaldas con tanta entrega, fuerza y de manera tan resolutiva que incluso consigue que se mantenga el interés incluso en los momentos que se columpian en la pinceladas de la dramedia para darle un objetivo y un arco de desarrollo a su personaje, algo que pienso no necesita como eficaz agente del caos y el disparate.

En ese sentido, es el personaje del veinteañero apocado el que acaba convirtiéndose en un lastre, cuando en realidad tiene mimbres y posibilidades para no serlo. Así el muchacho acaba atrapado en un esquematismo que además al intentar sensibilizar su imagen lo convierte en un personaje cada vez menos realista a medida que la trama progresa, y con su lloriqueo acaba por ser lastre de la volcánica Lawrence, que habría salido beneficiada de una mayor competencia por el protagonismo con su compañero de reparto en igualdad de condiciones, o al menos en un perfil más equilibrado con ella del mismo. El giro hacia lo sentimentaloide de él acaba contaminándola a ella en algunos momentos, afortunadamente pocos, en los que la dramedia se instala con calzador en el conjunto de la película.

Es en esa parte final donde Sin malos rollos se aparta de la fórmula de comedia loca clásica mezclada con el tono de la comedia gamberra juvenil de los setenta y ochenta, sustituyendo el caos habitual en el tercer acto de las mismas por una reflexión emotiva que le sobra totalmente pero no llega a molestar ni rompe el buen rato que nos ha hecho pasar hasta entonces el trabajo de Lawrence.

                                                     Miguel Juan Payán

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Miguel Juan Payán
Profesor de Historia del cine, Géneros cinematográficos y Literatura dramática

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