Crítica Voy a pasármelo mejor película dirigida por Ana de Alva con Izan Fernández, Renata Hermida Richards, Alba Planas
Secuela de Voy a pasármelo bien que nos entrega más humor, más canciones y más entrega, pero menos frescura.
De qué va Voy a pasármelo mejor
Ha pasado el tiempo y nos encontramos en 1992. Los Pitus tienen quince años y se embarcan en una nueva aventura, esta vez en un campamento de verano donde, entre muchas actividades, planean aprender inglés. Pero la adolescencia también presenta muchos cambios, y este grupo de amigos tendrá que enfrentarse a un paso adelante hacia la madurez, teniendo que asumir muchos nuevos retos que pondrán a prueba su amistad, todo ello a ritmo de canciones y números musicales.
Inesperada pero muy disfrutable secuela
Voy a pasármelo bien fue una maravillosa sorpresa hace tres años, de la mano de su director y guionista, David Serrano. El responsable de maravillas como Días de fútbol, nos brindaba un musical a ritmo de las canciones de Hombres G para hablarnos de un grupo de amigos a finales de los 80, que descubría el amor, el desamor y, sobre todo, el valor de la amistad que ellos tenían. Una feel good movie muy apreciable que emocionaba, hacía reír y nos ponía a cantar y bailar con las canciones. Hay mucho de eso en la secuela, aunque no tiene la frescura que tenía aquella.
David Serrano da un paso a un lado para ceder el testigo de la dirección a Ana de Alva, mientras él se mantiene como coguionista nuevamente junto a Luz Cipriota. Y la nueva directora muestra personalidad, moviendo ágilmente la cámara entre los personajes, casi haciendo que flote entre los mismos, y sacándole un enorme partido a su reparto, que es uno de los grandes éxitos de la película, como lo era en la original, aunque en esta ocasión con mayor peso para el reparto joven de la misma, alejándose de sus versiones adultas.
Eso hace que Izán Fernández, Rodrigo Gibaja, Rodrigo Díaz o Michel Herráiz tengan que cargar con el peso de la historia entre ellos, sin apoyarse en la versión actual de sus personajes, y no es mala idea. Da más espacio para la historia de los tres actores centrales, principalmente, quienes tienen carisma, talento y, sobre todo, saben jugar con los aspectos de comedia y drama de sus personajes. La química que despliegan entre ellos es maravillosa y es el motor de la historia. Y, cuando eso funciona y el guión tiene suficiente material para mantenernos interesados, el resto va como la seda, en su mayor parte.

Pierde frescura por el camino, pero mantiene el tipo
Sí, es cierto que la película no tiene la frescura de la primera entrega. Porque no hay factor sorpresa y porque, por ejemplo, nos falta la música de Hombres G. Es un elemento que aportaba una enorme personalidad a la película anterior y que, aquí, no llega al mismo nivel, especialmente con las canciones nuevas. Aunque hay momentos, como la interpretación a piano de Lucha de gigantes, magníficos. Pero no siempre encuentra esos momentos. También plantea ideas, personajes, que desaparecen a mitad de la película sin más.
Sin embargo, mantiene, como decíamos, el humor. Un humor sencillo, muy de la época en la que está ambientada la película (inicios de los años noventa) y que nos lleva a pensar que ése, podría ser perfectamente nuestro grupo de amigos si también nos criamos en aquella época. Y nos deja con ganas de más, de seguir conociendo historias de este grupo de amigos, de sus aventuras y desventuras de camino a la madurez, y también de sus versiones adultas, por qué no. Música, humor y color para una película más que disfrutable.
Jesús Usero
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Crítica Voy a pasármelo mejor



