
La historia se centra en una niña que tiene de mascota a una cerda muy particular, diseñada genéticamente por una compañía de la industria cárnica, que se la dio para criarla y ahora pretende recuperarla para mejorar la industria. La niña se niega a dejar marchar a su amiga porcina y viaja para rescatarla, conociendo por el camino a un grupo de extremistas defensores de los animales, dispuestos a cualquier cosa para favorecer al movimiento. En el reparto los nombres de Tilda Swinton, Jake Gyllenhaal, Paul Dano, Lily Collins, Devon Bostick, Steven Yeun o Giancarlo Esposito dando vida a los peculiares personajes de este universo único, que parece por momentos sacados de una película de Miyazaki o su estudio Ghibli, con la misma magia y pasión.
Es una película visualmente maravillosa (ojo a las escenas nocturnas, más allá de los efectos visuales, o a la diferencia entre mundo urbano y campo) pero no se dejen engañar por su trama inicial y la historia de la niña y su animal de compañía (que recuerda continuamente al videojuego The Last Guardian), esto NO es una película infantil o familiar. Es oscura, bizarra y perturbadora por momento (hay una escena en particular… bueno, ya la verán). Es un choque ver una película que podría pertenecer a Pixar pero en imagen real, tomar un giro tan oscuro para llevarnos a donde quiere, hacer una crítica al mundo de los adultos al que la niña se opone por salvar a su amiga.
Porque la película critica con dureza (y hasta con sangre) el mundo de la industria cárnica y su capitalismo despiadado, pero también a esas asociaciones protectoras de los animales a las que, finalmente, no le importan los deseos de la niña o de Okja, sólo conseguir sus objetivos. La pureza de la infancia frente a la corrupción adulta. A veces se le va la mano con el tono, otras los personajes secundarios (los villanos ante todo) son dibujos animados, no personajes (por muy divertido que sea ver a Swinton o Gyllenhaal hacer papeles así) pero el tono mágico se mantiene, la fuerza narrativa hace que este rompecabezas, pese a dejar algunas piezas sueltas, encaje y se convierta en una cinta fascinante, única y por momentos maravillosa y emotiva, sin abusar del edulcorante. Y todo ello de la mano de Netflix que es quien se ha arriesgado con el proyecto. Obligatorio verla.
Jesús Usero
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