• Tráiler de Top Gun Maverick

    Tráiler de Top Gun Maverick

  • Tráiler de It. Capítulo 2

    Tráiler de It. Capítulo 2

  • Gossip Girl regresará a televisión

    Gossip Girl regresará a televisión

  • Kevin Spacey absuelto de los cargos de agresión sexual en USA

    Kevin Spacey absuelto de los cargos de agresión sexual en USA

  • Netflix confirma un nuevo plan de suscripción para móviles

    Netflix confirma un nuevo plan de suscripción para móviles

  • Vengadores: Máquina de Guerra tendrá serie Marvel en Disney +

    Vengadores: Máquina de Guerra tendrá serie Marvel en Disney +

  • Rumor: Bradley Cooper y Lady Gaga podrían ya vivir juntos como pareja

    Rumor: Bradley Cooper y Lady Gaga podrían ya vivir juntos como pareja

  • [video] Cameron Boyce, su muerte, su figura y su eco.  ¿El nacimiento de un mito?

    [video] Cameron Boyce, su muerte, su figura y su eco. ¿El nacimiento de un mito?

  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8

Blogs

A la venta en quioscos

También podéis ojear la revista, incluso desde desde dispositivos móviles:

o bien pinchad aqui para verla a pantalla completa

Nuestro catálogo de revistas, libros y películas:

o bien pinchad aqui para verla a pantalla completa

Lee nuestras noticias en Flipboard.

Grupo de amigos de AccionCine en Telegram

PODCAST

Accioncine - Tu revista de cine y series - Películas de acción

Crítica de la película Los increíbles 2

Excelente secuela de la película Pixar, que se ha tomado el tiempo adecuado para regresar. Quizá por eso es tan bueno el regreso de esta familia de héroes. Aunque otros elementos de gran éxito de la familia Pixar habían tardado un tiempo similar en volver, como Monstruos, y no habían tenido el mismo brillante desarrollo de guión que esta secuela de nuevo dirigida por Brad Bird, quien siempre ha dicho que sólo haría la secuela si tenía la historia perfecta, y no era sólo un producto más para hacer caja. Parece ser que las dos cosas las ha clavado, porque no sólo tiene un producto de enorme éxito comercial (va a recaudar el doble que la película original en todo el mundo) sino también de gran calidad.

Los Increíbles 2 comienza justo donde acababa la película original, explorando un poco más el conflicto entre héroes y humanos, entre personas con poderes y un mundo que los necesita y teme a partes iguales, por lo que su presencia está prohibida. Y no va a ser fácil cambiar eso, por lo que un par denuevos personajes ofrecen a Elastigirl la posibilidad de ser el nuevo rostro que cambie eso, y devuelva a los superhéroes su estatus anterior. Eso obliga a su marido a quedarse en casa cuidando de la familia, tarea que para él no será nada sencilla. A partir de aquí he oído comentarios de todo tipo, desde que se trata de una película verdaderamente feminista a que es un ataque al feminismo desde el liberalismo. Y análisis geopolíticos de la película…

No creo que sea el principal aspecto de la película, que al final es una sátira sobre el mundo de los superhéroes, con mucho humor para toda la familia y un excelente tono de cine de aventuras con estética sesentera. Reírse de todo y de todos es la clave, y usar los tópicos familiares para ello (ante la ausencia de la figura materna como cuidadora, la familia se tambalea) funciona siempre y cuando lo tomemos como la comedia que es. Trepidante, humana, con la que podemos identificarnos, con ganas emocionarnos y cercana. Pero no, no es un análisis político completo de la situación mundial, aunque apunte maneras respecto a ciertos temas que en todo el mundo están de absoluta actualidad.

Pero sin perder nunca de vista la meta. El entretenimiento. La aventura trepidante con set pieces de acción tan brillantes como la del tren (y sus homenajes), el asalto a la casa o el tercio final. Con momentos realmente divertidos y con mala uva sobre criar a los hijos (Edna y Jack Jack reyes de la función), y con sus gotas, dentro de quienes hacen la película, de feminismo y demás, pero sin alejarse demasiado de los valores tradicionales de Disney, que al fin y al cabo es donde nos movemos. Muy bien escrita, muy bien dirigida aunque le sobren un par de minutos a sus casi dos horas de metraje. Una magnífica secuela.

Jesús Usero

COMENTA CON TU CUENTA DE FACEBOOK

©accioncine

VENGADORES: LA GUERRA DEL INFINITO XXXXX

Crítica de la película Coco

Lee Unkrich y Adrian Molina desbordan creatividad y sentido del ritmo, en una película que devuelve parte de la magia pretérita de Disney/Pixar al espectáculo de la animación.

Con una paleta de colores portentosa, inspirada en las monumentales obras de los célebres muralistas mexicanos, Disney compone una historia que agradará por igual a pequeños y adultos. Una movie con sus toques macabros bien tamizados, para no asustar a los niños con mensajes demasiado tenebrosos.

El Día de los Muertos, y todo lo que implica la citada festividad en la tierra de Benito Juárez, es el motor medioambiental que hila este viaje al Más Allá, protagonizado por un chaval con ansias de cumplir su sueño de ser un nuevo Jorge Negrete. Tal pretexto argumental alienta a los creadores del filme para desplegar una gama de situaciones que recuerdan a títulos de mítica trascendencia surrealista y de ultratumba, como Macario (Roberto Gavaldón, 1960) o Pesadilla antes de Navidad (Henry Selick, 1993).

Crítica de la película Rompe Ralph.

La película más friqui del año y una de las más divertidas. Riza el rizo de la sátira homenajeando con talento los videojuegos.

Doble o triple homenaje repleto de guiños es lo que nos ofrece Rompe Ralph, un dibujo animado que no se contenta con quedar confinado en el corral del entretenimiento y la evasión sino que además planta la semilla de la reflexión sobre cómo somos y cómo nos divertimos a través de su uso extremo de los tópicos. Convertidos en maleables construcciones de humor, los arquetipos básicos del cine de nuestros días se encuentran, o más bien chocan, se dan de narices, con un sencillo y no obstante entrañable homenaje a las formas de videojuegos ya descartados. Considerando la paradoja de que el argumento nos hable de las etiquetas, las apariencias que engañan, la redención y el derecho a cambiar precisamente volviendo su mirada a las formas de entretenimiento primarias del videojuego no deja de ser un buen recurso de humor particularmente sarcástico. John C. Reilly, ese gran actor habitualmente relegado a papeles de reparto, encuentra en el encargo de ponerle a Ralph una ocasión perfecta para lucirse, dando vida a un personaje que tanto por el argumento como por el tono de la historia recuerda en muchos momentos al célebre ogro Shrek antes de ser totalmente pervertido por la sobreexplotación comercial, esto es, en la primera y mejor entrega de sus aventuras cinematográficas.

Sólo con estos elementos la película sería ya un bocado apetecible, especialmente para los amigos de la animación, que tienen cita obligada con ella, pero además para cualquier otro aficionado al cine, le guste o no la animación, Rompe Ralph incluye un notable diseño visual que hace gala de originalidad casi en cada plano, apoyando la historia de cambio de Ralph con una amplia gama de sorpresas que consiguen retener la atención de los más pequeños de la audiencia al mismo tiempo que tratan con respeto a los adultos por el sencillo procedimiento de plantear alternativas sorprendentes al relato.

Esa mezcla de creatividad e imaginación hacen del cóctel de imágenes de Rompe Ralph una compañía perfecta para un argumento que esconde la misma carta marcada infalible para meterse a la taquilla en el bolsillo de la que vienen haciendo uso todas las producciones de dibujos animados que han sacado a este tipo de cine del gueto del producto infantil para convertirlo realmente en un producto para todo tipo de público incluso adolescente o adulto. Me refiero a títulos como Toy Story, la citada Shrek, ice Age, Buscando a Nemo, etcétera: bajo una trama argumental aparentemente inofensiva que cualquier niño puede consumir, lo que podríamos llamar el caramelo visual, nos encontramos una capa de sátira que pone en solfa nuestra sociedad a través de los entretenimientos que nos definen como colectivo claramente desorientado y con la moral en crisis.

Los personajes que habitan Rompe Ralph, empezando por el que da título a la película, son una fauna interesante porque en su calidad de arquetipos nos reflejan a la perfección en una u otra de nuestras neurosis individuales y colectivas. Añadan a eso que se mueven en un mundo de reglas que nos plantea como espectadores el reto de ir desentrañando las claves de los juegos a medida que la trama progresa, en una especie de juego que mezcla la deducción con la adivinación y tiene mucho de la forma en la que en el pasado nos enfrentamos a este tipo de juegos, que como corolario de lo anterior, son sólo en apariencia y nunca en la realidad más sencillos que los que hoy llenan las estanterías de la habitación de los niños y jóvenes. La sencillez oculta en este caso la complejidad, como ocurre con el personaje del propio Ralph.

Conclusión de todo lo anterior es que por debajo de la que me atrevería a decir que es la película más friqui del año, muy motivada a la hora de hacer guiños sobre las distintas variantes de ocio y los disparates con los que nos venimos divirtiendo desde hace décadas, se oculta una poderosa vocación de análisis de la evolución de los videojuegos en estas épocas que los han convertido en el objeto de ocio favorito de varias generaciones, superando en recaudación incluso a la música y el cine. Lo interesante de la película es que como he dicho al seguirle la pista a esa evolución de este producto de ocio, de manera hilarante y divertida repleta de gags humorísticos, Rompe Ralph nos está hablando también de cómo éramos y cómo hemos cambiado, afinando de paso la puntería, como debe hacer toda buena comedia, para disparar contra todo aquello que nos molesta saber de nosotros mismos pero en todo caso es necesario que reconozcamos como deficiencias de nuestra sociedad y nuestra personalidad.

Ese malo cansado de ser siempre malo es una metáfora perfecta del agotamiento de los arquetipos más convencionales y las etiquetas más sencillas como forma de entender el mundo y la vida. Dicho de otro modo: los malos que son siempre malos y los buenos que son siempre buenos ya no son suficiente para ayudarnos a explicarnos y tratar con nuestra existencia como individuos y como colectivo. Lo que viene a decirnos Rompe Ralph, en definitiva, es que ha llegado el momento de cambiar y buscar otros caminos, algo que los artífices de la película han hecho a la perfección, dándonos una joya de entrenamiento que sin asomo alguno de petulancia nos proporciona al mismo tiempo muchas cosas en qué pensar cuando salimos del cine tras habernos pasado un buen rato sumidos en la aventura y en las risas.

Miguel Juan Payán

COMENTA CON TU CUENTA DE FACEBOOK

Crítica de la película Las aventuras de Tintín, el secreto del Unicornio

Aventura con mayúsculas. Recuerdo que cuando se estrenó En busca del Arca perdida, película con la que Las aventuras de Tintín, el secreto del Unicornio tiene mucho en común, la frase promocional era: el retorno de la gran aventura. Pues bien, eso es precisamente lo que Steven Spielberg nos propone ahora con esta traducción al cine de la obra de Hergé, brillante tanto por su técnica como por su ejecución, y con algunos momentos de auténtica épica cinematográfica que hacen de la película un auténtico acontecimiento cinematográfico. Y cuando digo acontecimiento, me refiero principalmente a que se trata de uno de esos títulos que todo aficionado al cine quiere ver como una especie de fenómeno, algo que ya fueron otras películas de este mismo director, como Tiburón, Encuentros en la tercera fase, E.T., el ciclo de peripecias de Indiana Jones, Parque jurásico

De manera que de la mano de Tintín vuelve al cine por un lado el Spielberg que llena los cines, el más popular, el que llega a mayor número de público. Y por otro regresa el Spielberg que precisamente por lo anterior, se puede permitir el lujo de experimentar, con notable éxito desde el punto de vista expresivo, narrativo y sobre todo en clave muy cinematográfica, con una de las novedades tecnológicas incorporada hace varios años a la panoplia de herramientas del cine de animación, pero nunca ejecutada con el instinto de cine puro, la cuidada planificación de movimientos de cámara, el cuidado encuadre y la planificación y el uso de la luz que nos ofrece Las aventuras de Tintín, el secreto del Unicornio. Me refiero al sistema de motion capture. Pero olvídense del acartonamiento con el que se aplicó a intentos anteriores, de Polar Express, Beowulf, Cuento de Navidad… Aquellos primeros pasos era una interesante novedad tecnológica con algo de cine, pero lo que hace Spielberg con Tintín es cine puro, con todos sus elementos, incluidos los actores, porque al contrario de lo que ocurría en ocasiones anteriores, el astuto director ha descubierto en un alarde de sutileza que le honra, que este procedimiento de animación saca más partido a la interpretación de los actores sobre los personajes precisamente si en lugar de mirar hacia el avance tecnológico y la animación en 3D se recuperan algunas de las claves expresivas de la animación tradicional en 2D. Es algo que le ha permitido esa especie de videoteca gigante que Spielberg lleva en la cabeza, esas muchas horas de ver y disfrutar cine que es lo que principalmente le permiten tener el recurso apropiado en la memoria para cada cosa, y por otra parte estar adaptando una historieta de cómic que nació en dos dimensiones, y a la que rinde homenaje con ese plano al principio de la película en el que un caricaturista dibuja una versión bidimensional de Tintín exacta al de las viñetas de Hergé que se enfrenta, cara a cara, con la versión realizada para el cine con motion capture en 3D y el actor Jamie Bell bajo el pellejo del personaje. Es un gran momento de declaración de principios en el que el cine toma el relevo de los cómics. Puede convertirse en una de las escenas más vistas del cine del presente año, de ésas que salen en los resúmenes de prensa cuando en plenas navidades se pasa revista al año que terminó en cada uno de los campos de interés informativo.

De manera que Spielberg, además de devolvernos la gran aventura de pantalla grande para todos los públicos (hayas sido o no seguidor del personaje de Tintín en los cómics), consigue que los actores habiten más y mejor que nunca bajo el pellejo de los personajes de la motion capture retomando las claves y la herencia de la animación tradicional previa al 3D, donde el actor no se adapta tanto a la novedad tecnológica como a la fisonomía del personaje de ficción, lo que le permite respetar el diseño de las criaturas de Hergé al mismo tiempo que el implemento tecnológico de última hornada sirve para reforzar la huella de la interpretación humana en y con el personaje, alejándolos así de esa especie de espectáculo de títeres de alta tecnología que ofrecían intentos anteriores de motion capture.

{youtube}nLIEO8ne0o0{/youtube}

Superado el escollo tecnológico, que no era cosa fácil (conste que como espectador yo siempre echa de menos a los actores de carne y hueso, y quien pretenda que este tipo de alardes técnicos van a acabar con su imprescindible presencia en la pantalla  está para que lo aten con una camisa de fuerza: el día que los actores dejen de aparecer en pantalla, simplemente se acabó el cine), Spielberg se permite además el lujo de recrearse como cineasta y como autor, rescatando las claves esenciales de su manera de concebir el cine, introduciendo planos secuencia, rodando persecuciones superiores a algunas de las que nos ofreciera en su última entrega de Indiana Jones, y que por su ritmo vertiginoso y su fuerza nos recuerdan al mejor Spielberg de En busca del Arca perdida (con el perro Milú ejerciendo como Indiana Jones, salvo que en lugar de perseguir cestas persigue la furgoneta en la que va el cajón con su amo secuestrado), trabajando con la luz, como por ejemplo en la escena de la entrada de Tintín en la mansión durante la noche y la sombra en paralelo que se revela como otro personaje, o haciendo transiciones visualmente estimulantes de una escena a otra. Hay muchas, pero me quedo con las de la gota de agua o el capitán remando en la barca en medio de un charco que pisa otro personaje, simplemente genial como encadenado de la acción, y esenciales para marcar el ritmo trepidante que no cesa en todo el relato, con lo que el director consigue mantenernos totalmente atrapados dentro de la trama, sin que podamos pensar si estamos viendo dibujos animados o personajes de carne y hueso.

A eso hay que añadir una batalla épica en el mar que respeta en su  división del flashback utilizando el recurso de los recuerdos interrumpidos del capitán todo el espíritu de la manera de fabular de Hergé, y al mismo tiempo ofrece un espectáculo  visual impresionante al público cinematográfico, o la persecución en la ciudad árabe, como digo mejor que muchas de las peleas y persecuciones que vemos en imagen real en los cines en los últimos tiempos, incluyendo alguna rodada por el propio Spielberg para Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal.

En mi opinión no hay modo de sacarle pegas importantes a la película, salvo algunas menores. Por ejemplo como lector europeo de las peripecias de Tintín, escuchar en la versión original en inglés cómo llama al perro Milú con el nombre que le pusieron en Estados Unidos, Snowy, me resulta desconcertante, y quizá hacia el final, con la pelea de las grúas, se hace evidente que en lo referido a ritmo trepidante continuo, se le va la mano y se acerca a algo que le criticaron en Indiana Jones y el templo maldito, ese encadenado de acción pura y dura propio del serial, en el que las escenas de diálogo ocupan forzosamente un segundo plano frente a las acciones. Pero considerando que personalmente me gustó, y mucho, Indiana Jones y el templo maldito, me reconozco incapaz de verle algo negativo a ese ritmo trepidante, como de persecución ininterrumpida, que marca toda la película.

Resumiendo: Spielberg abre nuevas perspectivas y horizontes para la motion capture con la que, en mi opinión, es uno de los grandes acontecimientos cinematográficos de la cartelera de este año.

Miguel Juan Payán

{youtube}ZpDryrKx9tE{/youtube}

Crítica de la película Los pitufos

Una de estas modas que tan populares se hacen en Hollywood de cuando en cuando (o desde casi siempre) para exprimir la taquilla al máximo, ha sido la de resucitar series televisivas de animación y convertirlas en películas de imagen real, con los personajes principales pasados por el filtro del diseño por ordenador y acompañados de seres humanos de carne y hueso. Ejemplos como El Oso Yogi, las dos entregas de Scooby Doo y Alvin y las Ardillas, o incluso si quieren Transformers, que también tuvo su serie animada en los 80, que es la que puso en contacto al público con los personajes en gran medida. Y si encima se hace en 3D mejor para los bolsillos (caso de la próxima entrega de Alvin)

La última en aparecer bajo estas condiciones ha sido Los Pitufos, nueva película de corte familiar, que seguro será masacrada por la crítica como todas las anteriores (que no estoy diciendo que las infantiles no se lo merecieran, porque alguna se hizo muy difícil de tragar), lo cual siempre asusta a sus responsables porque puede motivar que los padres no lleven a los niños a ver la película en cuestión. Es un miedo comprensible, aunque en este caso puede que esté mal enfocado.

Porque, admitámoslo sin tapujos, los niños se lo van a pasar teta viendo la película con los bichos azules saltando de un lado para otro y animales casi parlantes, y muchas aventuras. Eso no cabe duda, sea la película buena o mala, los niños la disfrutan como lo que son, y normalmente son los padres los que se quejan a la salida del cine. Como no creo que muchos niños vayan a leer esta crítica, nos centramos en si los padres saldrán del cine con un serio dolor de cabeza o habrán pasado un buen rato con sus hijos. Y la verdad es que, en ese sentido, Los Pitufos sorprende.

Sorprende primero porque para quienes nos criamos con los personajes la fidelidad a los mismos ha sido absoluta. Sí, cambian la aldea por Manhattan, y sí, hay un pitufo nuevo. Pero el resto es una transformación perfecta del dibujo animado a la imagen real o el ordenador. Incluso en las personalidades e incluso en algo que queda tan bizarro (y a la larga tan divertido), como Gargamel y Azrael. La película es mucho más fiel que los ejemplos antes mencionados hasta en la insoportable cancioncilla que repiten los pitufos y que allá por el minuto cinco de película ya hace que deseemos taladrarnos los tímpanos y nos temamos lo peor. Luego la película da un giro y comienza a hacer coñas con la canción, tratando de redimirse. Y ese espíritu de fidelidad hace que la cuota de nostalgia se cumpla y que padres e hijos encuentren un terreno en el que compartir algo en una sala de cine.

Es entonces cuando Los Pitufos despega y comienza la aventura. Sencilla, casi simplona, con las dosis habituales de valores tradicionales y buen rollo (aunque con algo más de elegancia que de costumbre, ante todo gracias a la pareja humana protagonista). Y entonces también aparece Gargamel, un sembrado Hank Azaria maestro de la comedia física. Y uno se sorprende riéndose a carcajadas en más de una ocasión. Porque hay chistes demenciales que funcionan como un reloj, con grandes y pequeños. La escena del restaurante, la entrada al baño portátil y su caldero, las charlas con los mendigos… Hay chistes con mucha mala uva para que los padres no pierdan comba. Incluso Pitufina, a quien pone voz en inglés Kate Perry, se sorprende diciendo “Besé a una pitufina y me gustó”, para regodeo de sus muchos fans.

El humor, sutil o no, de sal gruesa o fina, a mala uva o con cariño, funciona en la película. Y en una película a la que uno entra casi con miedo, pues le salva la función. Y te ríes. Ya lo creo que te ríes. Con homenajes a Toy Story, con las brillantes salidas de tono de Pitufo Gruñón (ojo a su historia de amor con un M&M), con ciertos chistes visuales en el taxi… te ríes mucho más de lo que puede uno imaginarse en un principio.

Y sí, es simple, es algo ñoña (son Los Pitufos, ¿qué esperamos?) y puede que la trama resulte algo floja de puro previsible. Visualmente tampoco va a emocionarnos, claro, aunque los pitufos interaccionan a la perfección con la realidad y el 3D con tanto bicho digital, está perfectamente integrado. Pero me recuerda a Como Perros y Gatos 2, con toda su mala uva y sus chistes adultos en una película para niños. Los críos la disfrutan, los mayores no la sufren. Es más, también pasan un rato entretenido. Y soltando carcajadas. Perfecta para familias y nostálgicos ¿Quién puede dar más?

Al final resulta que no tenían que tener tanto miedo sus responsables. Casi seguro que el invento funciona.

Jesús Usero

 

Crítica de la película Kung Fu Panda 2

Hace poco comentábamos que la avalancha de títulos de animación que estábamos viviendo, la mayoría de ellos también en 3D, estaba provocando una saturación del mercado que provocaba que muchas de esas películas no obtuviesen el éxito que se esperaba de ellas, o al menos el éxito que solían tener en el pasado, cuando lo habitual era encontrarse con muchas menos películas. En España, desde Enredados, no hemos tenido un taquillazo, aunque sí muy buenas cifras, y en Estados Unidos ha pasado algo bastante similar. No es que el público se esté cansando de las películas de animación. Es que hay demasiadas y hay que ser selectivo.

El caso de Kung Fu Panda es el de una película de la que se espera mucho de cara a la taquilla, pero que, de nuevo, en su hogar no está dando todo lo que se esperaba, sobre todo teniendo en cuenta que la primera entrega recaudó más de 215 millones de dólares, una cifra que parece demasiado lejana para esta segunda entrega, que no lo va a hacer nada mal, pero que demuestra que ya nada es infalible. Ni nadie, ni siquiera nuestro panda favorito. Aunque el mercado internacional parece que está corrigiendo ese error.

Y además es una lástima porque Kung Fu Panda 2 es más divertida y mucho más espectacular visualmente hablando que la entrega anterior. Es una cinta de cine familiar que se gana al espectador por la ternura de sus personajes y que, en este caso, sabe ir más allá del típico mensaje de superación de las cintas de género, tan habitual, para hablarnos de algo más interesante, como es el encontrar el lugar en el mundo y aceptar quiénes somos y que genera el drama a través de la peculiar relación entre padres e hijos que tiene la película. No olvidemos que Po, el protagonista, es un panda que fue adoptado por un ganso. De esa extraña relación padre/hijo, emana una historia que intenta acercarse más a los preceptos de Pixar que al pasado de Dreamworks. Vamos, que quiere seguir los pasos de Como Entrenar a tu Dragón más que los de Shrek, algo que se agradece, aunque no siempre llega a funcionar.

Visualmente, eso sí, se nota un salto evolutivo entre la primera entrega y ésta, que siempre tiene su lógica según avanza la tecnología, pero que no siempre se ve así, como sucedió con la última entrega de Shrek, que ni siquiera aprovechaba el 3D. Aquí sólo hay que fijarse en el pelaje del panda, o en los movimientos de cámara, para darse cuenta de que las cosas han evolucionado para mejor. La llegada a la ciudad, los barcos en el muelle, el castillo del villano y la secuencia que allí se vive o la impresionante batalla final son buenos ejemplos de una película que, sin llegar al nivel de Pixar que siempre anda a años luz de todo el mundo en lo visual, da un salto y es capaz de maravillar por los paisajes que muestra y cómo los muestra. Y como a casi toda cinta de animación en 3D, la proyección en 3D le sienta de maravilla, porque es como se concibió y realizó la película en un principio. Así que, esta vez sí, verla en 3D merece la pena porque aporta algo más de espectacularidad.

Luego tenemos la escenas de kung fu, que son muchas y variadas, como no podía ser de otro modo, y a las que se suman escenas de acción o aventuras (el carro suelto por la ciudad, la escapada del castillo), que son entretenidas y están planificadas de modo que todo se ve y se entiende a la perfección. Algún director de cine tradicional podía aprender del montaje y las coreografías de Kung Fu Panda 2, sobre todo cuando hay tanta película de acción en la que uno no se entera de la mitad de las cosas debido al montaje y similares. Permítanme la licencia, pero los combates molan. Vamos, que no da tiempo a aburrirse con un metraje tan ajustado que apenas llega a la hora y media.

Además se ha refinado el humor de la primera entrega, para hacerlo algo más sutil si quieren llamarlo de algún modo. Es menos divertida, en el sentido de que uno acaba riendo menos que en la anterior, pero cuando toca reír o sonreír lo hace con ganas. Como la escena de Po y su padre con éste último explicándole que es adoptado. O la mantis religiosa comentando la muerte a manos de una mantis hembra de un familiar. Los nuevos actores de doblaje, entre los que se incluye el mítico Van Damme, siguen aportando ese toque gamberro que le sienta tan bien a este universo tan particular.

Si a eso le sumamos ese empeño de hacer crecer a los personajes y hacerlos más interesantes, como en el caso de Tigresa o del propio Po, y esos flashbacks con una animación tan poco convencional y tan atractivos y oscuros, la película deja un sabor de boca cercano a muchas producciones Pixar, que, sigo diciéndolo, son los reyes en esto de las producciones animadas. Kung Fu Panda 2 se queda muy cerca del reto de llegar a ese nivel y lo hace con un espectáculo para toda la familia que llega en el momento idóneo para que los niños llenen las salas de cine.

Se echa en falta algo más de consistencia en el guión, así como más escenas entre Po y el maestro Shifu, que eran el gran punto de apoyo de la primera película, pero se agradece el esfuerzo por no repetir, aunque sea en detrimento de algo que nos gustó mucho en la primera entrega. También el papel de los Cinco Furiosos, si exceptuamos a Tigresa, sigue siendo muy reducido, lo que es una pena con el reparto que tiene. Y ojo a la banda sonora de John Powell y Hans Zimmer, que es simplemente espectacular. Yo la he podido disfrutar en versión original y ya estoy deseando repetir para escuchar el doblaje de Florentino Fernández.

Así que, si, merece la pena verla.

Jesús Usero

Crítica de la película Arthur y la guerra de los mundos

Aunque muchos traten de exponer su cine como una muestra de la filmografía gala, siempre he visto a Luc Besson más como un director de cine con una sensibilidad más cercana a las películas americanas, tanto en su contenido como por las claves narrativas que atesora. Sin duda con gotas francesas, claro, pero mayoritariamente decantado por el cine como espectáculo, el cine de palomitas yankee que llena las salas de cine. Hasta en su deseo de contratar estrellas internacionales o de rodar muchas de sus películas en inglés, se nota ese apego por el cine americano.

Es más, si analizamos sus guiones y producciones, como la saga Transporter o Venganza entre muchas otras (es un tipo muy muy prolífico, la verdad), nos seguimos encontrando esas claves. Quizá su mayor diferencia con el cine de acción yankee actual es que no tiene tantos remilgos a la hora de plantear la violencia en pantalla, mientras que los americanos cada vez hacen sus productos más y más light (¿he oído La Jungla 4.0 por ahí?). Y es cierto que a veces el cine de Besson, como director, guionista o productor, tiene que ser censurado en su llegada a USA.

Hasta películas de aventuras como Adele no pueden ser exhibidas en países anglosajones sin pasar por la censura, pese al tono familiar de la película, debido al topless en la bañera de la protagonista. Es más, Besson da lo mejor de sí, a nivel creativo y a nivel de taquilla, cuando se intenta acercar a los productos americanos que más admira. Cuando se sale de ello y trata de hacer cosas más europeas y/o francesas, el público parece menos interesado y la crítica le cose a palos, como en el caso de la mencionada Adele y el Misterio de la Momia o en películas como Juana de Arco.

La saga de Arthur y los Minimoys es el perfecto ejemplo de lo que decimos. Película rodada en inglés que intenta emular el cine de aventuras para toda la familia americano, en este caso mezclando animación y personajes reales, de un modo, irónicamente, bastante superior a las mezclas que hemos visto en las películas que llegan desde el otro lado del Atlántico, ya sea Hop, El Oso Yogui o Alvin y las Ardillas. Sobre todo porque Besson tiene claro que desea que toda la familia se lo pase bien y disfrute del viaje, no sólo los niños.

Y lo consigue. De hecho, tras tres películas nos encontramos con el hecho de que ésta es la mejor de la franquicia, la más animada y entretenida, donde con los personajes ya presentados y admirados por sus seguidores (que los tiene), se dedica a montar una escena de aventuras tras otra, con un ritmo trepidante, bastante sentido del humor y ganas de emocionar a las familias que acuden a ver la película de la mejor forma posible. Ante todo con continuos homenajes a películas que van desde La Guerra de las Galaxias (la más reconocible de todas) a Indiana Jones, pasando por Los Goonies o Cariño he Encogido a los Niños.

El caso es mezclar la coctelera y meter al espectador en una montaña rusa de continuas aventuras, un no parar de cosas sucediendo en pantalla que no dejan tiempo a uno para que se aburra en el poco más de hora y media de duración de la película. De hecho permite que nos olvidemos de la segunda entrega, que era con diferencia la más aburrida de las tres y no llevaba a ninguna parte. Con la ausencia del factor sorpresa que pudo suponer la primera película de Arthur y los Minimoys. No hay mucho con lo que sorprender argumentalmente en esta entrega, así que la película trata de cerrar todas las tramas por el camino de la acción y lo visualmente interesante o atractivo.

Y lo consigue. Al menos en el mundo de la animación. Quizá el mayor lastre sea el del mundo de los humanos, más decantado hacia el humor absurdo (y poco gracioso), durante gran parte del metraje, y no es hasta el último tramo con el asalto al pueblo por parte del ejército de Maltazard cuando realmente el mundo real toma un cierto interés y las cosas se animan. Algún chiste funciona, como el de la hormiga, pero ver a los guerreros zulúes triscando por la casa o a Maltazard disfrazado o incluso a los padres de Arthur haciendo cosas raras para evitar que los bomberos acaben con una colmena… pues eso, que son las partes más flojas.

El resto, aventuras hasta decir basta. La escena del tren es brillante, lo mismo que la batalla final a lomos de extraños animales. La persecución de burbujas bajo el agua, la llegada a la colmena… son momentos de entretenimiento puro que funcionan a las mil maravillas y que nos llevan a emocionarse con el universo de los Minimoys. Alguna escena, de hecho, se hace corta, aunque parece más por culpa del presupuesto que por falta de ganas. Y poco importa que la animación sea más tosca que las mejores películas americanas del género. La diversión está garantizada. Hasta la guerra de sexos entre la princesa Selenia y Arthur parece funcionar mejor que en otras películas y termina como se supone en estos casos.

Es más, sólo el chiste de Darth Vader y George Lucas, ya merecen la pena el precio de la entrada. Ojo a ese joven periodista clavado a Lucas entrevistando a Vader (recordemos que la película se ambienta en los 50 o 60). Impagable. Si uno tiene que llevar a la familia a ver una película este fin de semana, la verdad es que pocas opciones serán tan entretenidas para todos como esta, aunque no sea una película perfecta ni tampoco quiera serlo. Es lo que es y no engaña. Sin duda la más entretenida de la saga y posiblemente la más divertida. Quizá no la mejor, pero se disfruta mejor que las otras. Y eso es mucho.

Jesús Usero

<iframe width="640" height="360" src="https://www.youtube.com/embed/P1r3oRp-zu8" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe>

Es realmente curioso como degeneran algunas sagas. No creo que sea sorpresa para nadie el hecho de que las series cinematográficas suelen (salvo muy contadas excepciones o casos extraordinarios), perder fuelle a lo largo de su existencia, dejando los valores narrativos de sus orígenes abandonados o excesivamente explotados hasta que la repetición se hace cansina y todo queda desdibujado. O quizá incluso lo que hacen las sagas es dejar al descubierto a sus predecesores, consiguiendo que nos demos cuenta de que, a lo mejor, aquello que admirábamos y dábamos por bueno no lo era tanto.

Ni tan transgresor. Parte de eso es lo que le sucede a Shrek Felices para Siempre, cuarta entrega (y en 3D, cómo no) de las aventuras del famoso ogro verde y sus compañeros, Asno, la princesa Fiona o el Gato con Botas, entre otros. Lo que hace unos años nos parecía una pequeña revolución, con el héroe siendo un monstruo sucio, guarro y antipático, ahora ya no lo es tanto. Y, para qué engañarnos, revisando toda la historia ahora, tampoco fue tanta la revolución. El mensaje final siempre fue de lo más conservador. Sólo que en esta ocasión ya han conseguido rizar el rizo.

Esta anunciada última entrega (aunque se tiene que estrenar una película sólo con El Gato con Botas), nos plantea a Shrek como un marido y padre que comienza a aburrirse con la rutina y desea tener un día de paz, volviendo a ser un ogro malvado que asusta a la gente y vive sólo y tranquilo en su charca. Sólo que todo se trata de un engaño que conseguirá acabar con la felicidad de todo el reino gobernado ahora por Rumpelstinkin y su horda de brujas. Y quien no se imagine cómo acaba esta historia… Pues eso, que todos conocemos el final de los cuentos. Lo importante, como siempre, es el modo en que se llega a ese final. Si termina de ser satisfactorio el viaje o todo queda en un quiero y no puedo. En el caso de Shrek las cosas se desvían por el segundo camino, me temo.

Shrek-Felices-Para-Siempre-4

Siempre he defendido a Pixar por encima de Dreamworks (salvo gloriosas excepciones como Cómo Entrenar a tu Dragón), por un motivo sencillo. El alma de las películas. Más allá del apartado técnico, donde la compañía de Disney lleva mucha ventaja a sus predecesoras, echaba en falta la sensación de estar viendo a personajes reales, creíbles, que llegasen a importarme. Sin miedo a visitar lugares oscuros o incluso incómodos… Eso hacía más interesante el viaje. Más llevadero.

La ventaja de las películas de animación de Dreamworks siempre fue su sentido del humor referencial, gamberro y hasta salvaje. Y Shrek 4 ha perdido ese humor. Sí, hay referencias culturales a mansalva. Sí, hay personajes geniales como El Gato con Botas o el propio Rumpelstinkin. Sí hay acción y aventuras. Pero el humor brilla casi por su ausencia. EL número de carcajadas se reduce considerablemente y al espectador viene a darle ya lo mismo ocho que ochenta a estas alturas de la película. Quiere pasar un buen rato y le privan de ello. Le quitan la esencia de Shrek. Ni los doblajes de José Mota y compañía, antaño cargados de su propio humor, se hacen notar esta vez.

Y cuando se desatienden los principios, todo lo demás acaba por aburrir. Técnicamente nos encontramos ante una película más que correcta, donde se nota que Dreamworks sabe aprovechar bien la baza del 3D, aunque menos que en la antes mencionada Cómo entrenar a tu Dragón, y donde cada vez se incluyen más movimientos de cámara, intentando dotar de vida a la cinta. Hasta ahí nada que reprocharle a la cinta.

Shrek_cabecera

El problema, como casi siempre, es un guión que requería de un par de reescrituras más. De algo de chispa. No sólo porque Asno y Shrek aparezcan en pantalla hablando (y hablando, y hablando…) van a resultar graciosos.

Las situaciones comienzan a acumularse de forma algo anodina para la mitad de la película y ya tanto nos da un camino que otro. La suerte está echada. Si conocemos el final y el desarrollo empieza a parecernos falto de fuerza, el resultado es que terminas aburriéndote un poco.

No estoy diciendo con esto que no vayan a disfrutar los más pequeños de la casa, pero hay que recordar que esta saga ofrecía motivos de sobra, merced a su sentido del humor, para que los mayores le hincasen el diente con ánimo y disfrutando. Y esos motivos han salido por la ventana ofreciendo un resultado bastante descafeinado.

El producto final está, al menos, por encima de la tercera parte, que además de poco humor, resultaba algo más aburrida y cargante. Pero sigue sin ser suficiente. Nos sabe a muy poco. Queremos más. Si la idea del mundo paralelo está muy manida, esperamos que Shrek nos lance una andanada de frescura, no que caiga en lo mismos tópicos (la historia de amor, por ejemplo). Así escenas de acción como la persecución con escobas voladoras, o la batalla campal final, acaban quedando perdidas en la niebla.

shrek_nosologeeks

Y el mensaje final es tan moralista que deja a Disney en pañales. Lo cual me lleva a pensar que, a lo mejor, toda la idea de que Shrek era tan transgresora no era más que una envoltura para que nos tragásemos mejor la medicina, con un ogro reconvertido y domesticado, enamorado, casado y con hijos. Y encima aquí suplicando volver a esa vida. Quizá el león no era tan fiero como lo pintaban y a uno le apetece más ver el sacrificio final del personaje de Cómo Entrenar a tu Dragón, (la cual no me cansaré de alabar) con pérdida palpable y sentida, que a un ogro pidiendo volver a cambiar pañales y ser espiado mientras acude al baño.

Si este va a ser el último episodio de esta saga cinematográfica, merecía algo más de cuidado en su historia y su sentido del humor. Y nosotros también. Una lástima.

Compártelo en tu perfil de facebook Compartir

Videocríticas

[video] Crítica CHERNOBYL

[video] Crítica CHERNOBYL

12 Julio 2019

[video] Crítica de la serie de HBO CHERNOBYL La miniserie...

Charlas de cine

Entrevistas video

Entrevista Jesús Colmenar y Álex Pina nos hablan de La Casa de Papel

Entrevista Jesús Colmenar y Álex Pina nos hablan de La Casa de Papel

01 Julio 2019

Todavía no han estrenado la tercera parte de La Casa...

Revista mensual que te ofrece la información cinematográfica de una forma amena y fresca. Todos los meses incluye reportajes de los estrenos de cine, analisis de las novedades televisivas, entrevistas, pósters y fichas coleccionables tanto de cine clásico como moderno.

     

Contacto

 
91 486 20 80
Fax: 91 643 75 55
 
© NOREA Y ALOMAN EDICIONES, S.L.
c/ La Higuera, 2 - 2ºB
28922 Alcorcón (Madrid) NIF: B85355915
 
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

En caso de duda para pedidos, suscripciones, preguntas al Correo del lector o cualquier otra consulta escríbenos por WhatsApp