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Crítica de Sisu: Camino a la venganza película dirigida por Jalmari Helander con Jorma Tommila, Richard Brake, Stephen Lang
Sisu regresa con una segunda entrega que nos hace vitorear todo el camino gracias a su acción hiperbólica.
¿De qué va Sisu: Camino a la venganza?
Al acabar la guerra —y con las fronteras entre la URSS y Finlandia ya modificadas—, Aatami se dispone a cruzarlas para acudir al asentamiento de su antiguo hogar, donde su familia fue asesinada, desmontar la casa y trasladarla a territorio finlandés. Pero los rusos tienen otros planes para él. No desean que su figura se convierta en un fantasma que debilite la imagen del comunismo, por lo que envían al hombre que mató a su familia para terminar el trabajo antes de que cruce la frontera de regreso.
Un regreso inesperado pero muy celebrado.
Sisu se estrenó hace unos años —no demasiados—, logrando ganar el premio a la mejor película en el Festival de Sitges. Una modesta producción finlandesa que ofrecía un relato repleto de emoción, aventuras y acción. Acción sin límites, sin frenos, brutal, salvaje, sangrienta… Sisu era un viaje junto a un personaje que no hablaba, pero que decía todo con sus actos. Aatami —interpretado por Jorma Tommila— era un soldado que se negaba a morir y que se enfrentaba a un grupo de nazis, acabando con ellos.

Nadie esperaba que el éxito internacional de la película nos permitiera tener una secuela, pero la aceptamos encantados. Jalmari Helander, director y guionista de ambas cintas, tiene la historia perfecta para que Aatami vuelva a la acción, esta vez de una forma más directa y personal. Si en la película anterior había un periodo de presentación, exposición y persecución antes de que comenzase la acción, Helander ha decidido que el público espere muy poco en esta continuación. Una breve presentación, una introducción del nuevo villano… y el resto es acción sin frenos durante el metraje, que apenas supera los noventa minutos.
Eso sí, sin Jorma Tommila no existirían Aatami ni Sisu ni su secuela. El actor interpreta al personaje sin diálogos y lo transmite todo mediante su presencia física, su mirada y la ira y el dolor que arrastra. Y qué manera de soltar todo eso en la gran pantalla. Además, en esta ocasión han colocado frente a él a un rival digno: alguien tan brillante como el propio Tommila. Stephen Lang encarna al oficial ruso que acabó con la familia del protagonista y que ahora vuelve para terminar el trabajo. Solo por ver a los dos en acción ya merece la pena pagar la entrada.

Acción de cómic en imagen real
Cuando uno va a ver Sisu, tiene que tener muy claro lo que se va a encontrar. No estamos ante la típica película de acción más o menos realista. Hasta John Wick parece un documental si la comparamos con la acción de Sisu. Todo aquí es exagerado, hiperbólico, salvaje, desquiciado y físicamente imposible en el mundo real. Por eso, si aceptas esas reglas, funciona tan bien y provoca que quieras aplaudir, gritar y vitorear cada nueva salvajada que aparece en pantalla. Y cada una supera a la anterior.
Noventa minutos de pura adrenalina que harán que los fans del género disfruten como pocas veces este año. Sin complejos ni falsas pretensiones. Y, sí, puede que el argumento y el guion quepan en una servilleta de papel, pero la película no pretende cambiar la vida a nadie, solo hacernos disfrutar como enanos con acción en estado puro. Lo único que nos queda —además de las ganas de volver a verla— es preguntarnos si Aatami regresará una tercera vez…
Jesús Usero
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Crítica de Sisu: Camino a la venganza



