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domingo, diciembre 10, 2023
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Una cuestión de tiempo ****

Una cuestión de tiempo ****Una cuestión de tiempo, entrañable comedia romántica y familiar del director de Love Actually.

Tanto en su faceta como guionista de películas como Notting Hill, como en su faceta como realizador de Love Actually y Radio encubierta, Richard Curtis ha sido siempre un tipo fiable para tratar la comedia romántica, porque sus tramas de enredo sentimental tienen siempre algo más detrás. Eso mismo es lo que ocurre con Una cuestión de tiempo, película que se presenta con las características de una comedia de grupo familiar, introduce luego la clave fantástica del viaje en el tiempo, se desarrolla como comedia romántica y finalmente acaba su recorrido, con coherencia, donde empezó: en el entorno familiar.

De ese modo, lo que podría haber sido la típica historia de chico encuentra chica, chico pierde chica, chico recupera chica, se convierte en realidad en una historia de padres e hijos, maridos y esposas, hermanos y hermanas. Todo ello en una clave de personajes y situaciones que pueden resultarnos más o menos cercanos, a pesar del recurso narrativo del viaje en el tiempo, que sirve sólo como herramienta para arrancar la historia y está lejos de ser el artificio a que nos tiene acostumbrados el cine de ciencia ficción.

Tal y como ya ocurriera en el caso de Love Actually, el motor del reparto lo encuentra el director en esa personalidad desbordante ante la cámara que es el gran Bill Nighy, un actor capaz de levantar toda una trama, por imposible que sea, guiñando simplemente un ojo o alzando una ceja. Dicho sea de paso, al verle explicando el proceso del viaje en el tiempo a su hijo de ficción, Domhall Gleeson (hijo de Brendan Gleeson, otro grande del cine de nuestros días), me resultó imposible no pensar que Nighy sería un excelente Doctor Who, porque en esta película es el puente perfecto entre el costumbrismo y la fábula fantástica consiguiendo que aceptemos como espectadores todo ese planteamiento de viaje en el tiempo del que el director y guionista parece querer que nos olvidemos cuanto antes para entrar en lo que realmente le interesa de su historia, esto es: las relaciones humanas, cómo vivimos, cómo aprovechamos nuestro tiempo, y sobre todo cómo quemamos nuestras vidas sin darnos cuenta, viviendo los distintos momentos y días de las mismas con demasiadas prisas como para disfrutar de ellas. Apenas disfrutamos lo que estamos haciendo porque ya estamos pensando en lo siguiente que tenemos que hacero. Y a veces incluso estamos haciendo varias cosas a la vez. Todas sin sacarles el máximo provecho, naturalmente. La falta de tiempo es por tanto el verdadero motor de esta historia de amor que no afecta sólo a la pareja sino también a los afectos entre padres, hijos y hermanos. Y al final sale uno de la película recordando antes las partidas de ping pong con el padre que los enredos sentimentales con la rubia de turno.

Una cuestión de tiempo tiene además una escena muy definitoria de todas la clave de la filmografía de este guionista y director, que en una época tan cínica como la nuestra tiene las agallas de plantear un cine que habla de la familia como epicentro de sus historias. Me refiero a la manera en que soluciona el segundo encuentro del protagonista con Charlotte, la imposiblemente guapa Margot Robbie (fue verla aparecer en la pantalla y se me disparó automáticamente en la cabeza el tema Shoot tho Thrill, de AC/DC). Lo interesante no es tanto como reacciona el protagonista a la tentación de Charlotte (ya saben, AC/DC: tengo mi arma en ristre y voy a disparar a voluntad), sino la decisión que toma Richard Curtis como guionista frente a la posibilidad de llevar su comedia por uno u otro camino en ese momento: ¿cederá a la tentación de montar un enredo sentimental en plan triángulo? Hay que ver la película para saberlo porque no pienso hacer un spoiler, pero aviso que es un momento de construcción de la historia que define toda la película y a su protagonista. Y ya de paso, cuando la vean, pregúntense qué habrían hecho ustedes, que es algo que siempre le gusta sembrar a Curtis en sus guiones, poniéndole trampas al espectador.  Es otra manera de implicarnos aún más en sus historias.

Frente a la Charlotte de Margot Robbie tenemos el otro motor sentimental de la trama en Mary, interpretada por la Irene Adler de Sherlock Holmes, Rachel McAdams. Las dos féminas son caminos alternativos para el protagonista de Una cuestión de tiempo, aunque la verdadera historia de amor va por otro camino. Y de ese modo Richard Curtis consigue recuperar algo del tono del cine de Frank Capra al mismo tiempo que da otra vuelta de tuerca a la comedia romántica buscándole un sentido más sólido a sus habituales planteamientos de trampa sentimental simplona.

En cuando al viaje en el tiempo, es el ejemplo de la habilidad del cine europeo para tratar con más flexibilidad y madurez los recursos narrativos de los distintos géneros frente a la rigidez de clara inclinación comercial que suele proponer el cine norteamericano. Curtis incluso se permite el lujo de incluir un guiño en el diálogo de Nighy hablando sobre el efecto mariposa. No esperen complejos bucles narrativos al estilo de Looper ni universos del espejo al estilo Star Trek en esta historia que fabula sobre la posibilidad de viajar en el tiempo sólo como recurso para hablarnos de la gente y sus sentimientos.

Miguel Juan Payán

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