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domingo, junio 23, 2024
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Crítica Hit-Man Asesino por casualidad ★★★½ (2024) dirigida por Richard Linklater

Crítica Hit-Man Asesino por casualidad: Buena comedia con más que romance y trama policial

Crítica Hit-Man Asesino por casualidad película dirigida por Richard Linklater con Glen Powell, Adria Arjona, Austin Amelio

Richard Linklater navega muy bien por varios géneros si perder su identidad y negándose a plegar velas ante ninguno de ellos. El director impone su estilo y personalidad y demuestra, entre otras cosas, hasta qué punto el nivel de la comedia romántica de nuestros días está por los suelos dándonos un ejemplo de todo lo contrario.

Lástima que no nos tropecemos con más cine como éste: sólido, coherente, de calidad delante y detrás de la cámara, que sin renunciar a los esquemas genéricos ni al espíritu del producto que trabaja, siga siendo un respetuoso trabajo de cara al espectador. Linklater hace tiempo que ha encontrado su propia fórmula para navegar en estas aguas dejando su propia personalidad como huella de las tramas y géneros que aborda, y aquí la jugada le ha salido muy bien.

La clave está en las clases

¿Cómo lo ha hecho? O, dicho de otro modo: ¿Por qué me convence?

En primer lugar, hay que advertir que conviene no caer en la trampa de que los árboles no nos dejen ver el bosque.

La verdadera identidad de la película, el sello del director, esto es lo que la distingue de otras propuestas similares en el mismo territorio genérico, no está ni en el romance, bien presentado por otra parte y sin que se convierta en lastre para todo lo demás o acabe usurpando el lugar como epicentro de la trama, ni en la trama policial, que ejerce esencialmente como un sólido andamio del que colgar todo lo demás.

Está en las breves escenas de las clases que imparte el protagonista que, sin subrayarse nunca en exceso, ejercen como verdadera columna vertebral de todo el largometraje.

Crítica Hit-Man Asesino por casualidad

Curiosamente en esas escenas, que seguramente la mayor parte del público puede caer en la trampa de considerar secundarias frente a la comedia que se teje en torno a lo policial y lo romántico, es donde nos tropezamos con el protagonista hablando del yo, el ello y el superyó que responde bien a la propia construcción de la película, en la que el yo son esas escenas de las clases, el ello son las partes de sexo y romance y el superyó es la fábula policial.

Linklater ha sido muy inteligente a la hora de manejar ese puzle que podría haberse convertido en manos de otro director en cementerio de buenas ideas. Por el contrario, el director tiene muy claro dónde colocar su verdadero discurso o mensaje de carácter más autoral dosificándolo cuidadosamente para que no interrumpa el flujo y la química que funciona muy bien entre la parte policial y romántica.

Todo ello contando con la complicidad de su actor principal, un Glen Powell que ha sabido ver en esta película y papel una buena oportunidad de mostrarse como protagonista competente.

Sirve un papel de comedia más difícil de lo que parece porque está entre el territorio del absurdo disparatado del disfraz mortadeliano -maestro Ibáñez, rey de la comedia en viñetas, cómo se te echa de menos- y la reflexión seria, pero sin ponerse pedante, sobre la manera en que llenamos nuestra existencia de máscaras hasta el punto de que una buena parte de nosotros acaba viviendo en base a la negación de nuestra verdadera identidad.

Crítica Hit-Man Asesino por casualidad

Fuego en el cuerpo

Junto con todo lo anterior la película tiene otro aspecto en el territorio de la cita o el guiño que revela la propia tendencia del director al juego con las referencias. En el principio de la historia de romance y sexo hay una imagen con los personajes en la bañera que recuerda a un clásico moderno de eso que se dio en etiquetar como Neo Noir: Fuego en el cuerpo (Lawrence Kasdan, 1981), esa especie de nueva versión no declarada o variante actualizada de ese clásico del cine negro que fue Perdicion (Billy Wilder, 1944).

Esa imagen, que protagonizada por Kathleen Turner en el lugar de Adria Arjona y John Hurt en el de Glen Powell, llegó a servir como póster para algunas ediciones de Fuego en el cuerpo, es casi una señal de aviso a partir de la cual la película de Linklater entra en su fase de enredo policial de intriga con varios elementos, personajes y momentos que siembran las dudas en el público sobre las verdaderas intenciones de los personajes, y sobre esas sospechas de los espectadores edifica Linklater el tramo final de su propuesta sin apartarse de sus verdaderas intenciones.

Otro habría caído en la trampa de alicatar con giros sorprendentes el tramo final de su historia para buscar una sorpresa gratuita en el territorio del suspense, pero Linklater es fiel a sí mismo y en esta película esa no ha sido nunca su intención.

Lo cual le honra desde el territorio de la necesaria coherencia que tanto estamos echando de menos en el cine de nuestros días.

                                                     Miguel Juan Payán

Crítica Hit-Man Asesino por casualidad

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Crítica Hit-Man Asesino por casualidad

Miguel Juan Payán
Profesor de Historia del cine, Géneros cinematográficos y Literatura dramática

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