Anécdotas y curiosidades de El señor de los anillos: Las dos torres: del Abismo de Helm a los Rohirrim, Faramir y las diferencias con Tolkien.
El reestreno en cines de la trilogía de Peter Jackson es la excusa perfecta para volver al Abismo de Helm y repasar las anécdotas más llamativas de El señor de los anillos: Las dos torres. Cambios respecto a Tolkien, maquetas gigantes, rodajes nocturnos bajo la lluvia, jinetes de Rohan con barbas postizas y una batalla que sigue siendo una de las más espectaculares de la historia del cine.
Continuamos con el repaso a la trilogía de Peter Jackson sobre la obra de Tolkien, aprovechando el reestreno en salas de cine de las tres producciones. En esta ocasión toca la segunda parte, que partía con el reto del dicho popular «nunca segundas partes fueron buenas», que acabó tirando por tierra, como ya hicieron en su momento El padrino. Parte II, El Imperio contraataca o Aliens: el regreso.
No me entretengo más: agarren la espada, el hacha y el casco, y acompáñenme al Abismo de Helm, una de las batallas cinematográficas más espectaculares. Y no se preocupen si la hoja de su espada se pone de color azul: es culpa de los orcos, nada más. Y llévense paraguas, que llueve mucho allí.

Los seguidores acérrimos de la obra de Tolkien pusieron cara de detectar algún mal olor después de ver los cambios realizados por Jackson con respecto al libro. El que más afectó a la historia fue trasladar el enfrentamiento de Frodo y Sam con Ella-Laraña a la tercera entrega de la trilogía, El señor de los anillos: El retorno del rey.
Para ello tuvo que meter algo de chicha en la segunda parte, aumentando significativamente la batalla del Abismo de Helm, que en el libro ocupa apenas un capítulo. Además, insertó un batallón de elfos que acuden en ayuda de los humanos, acontecimiento que no ocurría en el libro. Uno de sus primeros planes era que Arwen —Liv Tyler— fuera la que liderara a los guerreros de esa antigua raza, pero acabó descartándolo finalmente.
La miniatura gigante que recreaba la fortaleza montañosa del Abismo de Helm fue una de las primeras en ser construida para la producción y tenía una escala de 1:35. Su misión principal era servir para que Jackson se hiciera una idea de cómo transcurría la batalla, para lo cual empleó los 40.000 soldados en miniatura de los que ya les hablé en el artículo previo de anécdotas de El señor de los anillos: La comunidad del anillo.

Dicha maqueta también se empleó en planos lejanos de la batalla. Posteriormente, Wētā Workshop construyó otra miniatura de la fortaleza de los Rohirrim a una escala mayor, 1:4, que tenía nada menos que 15 metros de ancho y se utilizó en planos más cercanos y para filmar la escena de la explosión.
El rodaje de la batalla se prolongó durante tres meses. La mayor parte de ellos, tanto los actores como los 500 extras y los miembros del equipo de filmación tuvieron que trabajar de noche y bajo una cortina de lluvia artificial, en la que fue una de las fases más duras de la producción. Una vez acabada tan ardua labor, crearon camisetas en las que celebraban haber sobrevivido a la experiencia.
Y no era una exageración, ya que, por ejemplo, los encargados de dar vida a los orcos Uruk-hai de Saruman tenían que portar más de 30 kilos entre equipo y maquillaje y aguantar 14 horas de rodaje bajo la lluvia. Jackson llegó a rodar cerca de 20 horas de material bruto sobre la batalla, que tuvo que condensar en apenas 40 minutos para la película en la sala de montaje.

Para recrear a los famosos súbditos del rey Théoden —los Eorlingas, Rohirrim o Señores de los Caballos, como se les conocía en Gondor—, la producción necesitaba más de 100 jinetes como extras. Sin embargo, cuando se realizó la convocatoria de caballistas expertos en Nueva Zelanda, se dieron cuenta de que los más experimentados y que, además, podían aportar una o más monturas al rodaje eran en su mayoría mujeres.
Finalmente se decidió contratarlas gracias a su destreza superior, eso sí, ocultando su sexo detrás de un montón de barbas postizas, tal y como hacían algunas féminas aficionadas a colarse disfrazadas de hombres en las lapidaciones en la desternillante escena de La vida de Brian, de los Monty Python. Así que, al final, no fue Éowyn la única jinete de Rohan.
Si se quedan ustedes con ganas de más batallas en el Abismo de Helm o de más guerreras de Rohan, pueden disfrutar también de la película de animación El señor de los anillos: La guerra de los Rohirrim —2024—, que fue dirigida por Kenji Kamiyama y en la que, en su versión en inglés, Miranda Otto volvía a prestar su voz al personaje de Éowyn, que ejerce esta vez como narradora. La historia transcurre más de 180 años antes de El señor de los anillos: Las dos torres y quienes atacan la fortaleza de los Eorlingas no son orcos, sino los bárbaros que habitan en las Tierras Brunas.

Otro de los cambios para ampliar algo la historia fue transformar el personaje de Faramir —interpretado por David Wenham—, hermano de Boromir, que pasó de ser un hombre sabio y ponderado, que rechaza de plano la tentación del Anillo en el texto original, a convertirse en la película en una especie de fotocopia de su hermano, fácilmente subyugado por la joya, que acaba arrastrando a Frodo y Sam hasta la ciudad de Osgiliath mientras duda si hacerse por la fuerza con el maligno objeto creado por Sauron.
En la obra original de Tolkien, las aventuras vividas por Aragorn, Legolas y Gimli y su carrera por salvar a Merry y Pippin de las garras de los orcos transcurren en un solo bloque, mientras que las de Sam, Frodo y Gollum van a continuación, aunque algunos momentos ocurran casi al mismo tiempo. Jackson decidió ir alternando ambas narraciones para darle más agilidad al ritmo de la película, algo de agradecer en una cinta de casi tres horas de duración.

La película cuenta con 55 minutos más en su versión extendida. En una de las escenas añadidas, que sucede poco antes de la batalla del Abismo de Helm, Aragorn —Viggo Mortensen— le confiesa su provecta edad de 87 años a Éowyn —Miranda Otto—, a lo que ella contesta diciendo que debe de ser descendiente de los míticos Dúnedain, supervivientes de la destrucción de Númenor, conocidos en la Tierra Media como los Hombres del Oeste.
Con un presupuesto de 94 millones de dólares, la película logró recaudar en su primer día de exhibición cerca de 42 millones en los nueve primeros países en los que se estrenó.
En la taquilla mundial logró ganar finalmente más de 924 millones de dólares, cifra que sin duda aumentará aún más con este reciente reestreno. Sin ninguna duda, la batalla del Abismo de Helm merece ser vista en pantalla grande. Lo de las palomitas y el refresco ya es opcional.
Javier Juan
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Anécdotas y curiosidades de El señor de los anillos: Las dos torres



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